viernes, 6 de junio de 2014

vintage III


Los Kalkitos eran una forma de entretenimiento, de niños se jugó mucho con ellos, los vendían en los Kioscos. Consistía en un grupo de figuritas, por ejemplo de La Guerra de Las Galaxias – yo las tuve – las cuales, se colocaban sobre escenarios que venían dentro del empaque. El placer estribaba en que para colocar el personaje sobre el escenario, había que tomar un lápiz y rayar por encima de la figurita durante cierto tiempo, hasta que la figurita pasara del molde al escenario, lo divertido era que podías colocar la figurita en cualquier parte del escenario, este último era de un papel especial – o así lo recuerdo – para que soportara las figuritas sin que se deterioraran muy pronto. Pudiera compararlo con pegar barajitas en un álbum, algo así, pero no sé si es por la nostalgia o porque fue parte de la infancia, pero era lo máximo…

No me imagino a un adulto de hoy tratando de transmitir el mencionado placer a su hijo, los Kalkitos no vienen para Tablets. Para nadie. Son algo muy vintage… 

En esta historia global, sin importar los espejos y el reconocimiento: todos somos uno y ese uno es general, pero es más bien generalizado, y habría que verlo con detalle porque si de cuando niño uno era varios por el espejo, hoy no hay varios sino unos, que se suman en pensares y costumbres, por ejemplo en la ropa: más allá de la moda, es uniforme y uniformemente, así es la moda... Mi esposa me dijo que todos nacíamos con la semilla, con la semilla de querer ser globalizados. De ser así – y aprovecho mi delirio – entonces los varios del espejo algo dejaron, posiblemente no se fundieron del todo, sino que más bien se agruparon, o se escondieron, esperando a lo mejor un estallido, o un colapso, y así por fin llegar a reconocernos. Pero por ahora y hasta el momento, por lo global nos dirigimos. Se nos muestra primero lo que después se nos sugiere para luego imponérnoslo y al final verlo como un precepto, la política por ejemplo, el hecho de opinar sin saber, porque es que no me cuadra, o sencillamente está mal, antes era mejor, bla bla bla bla bla… 

¿Quién siente miedo? Quien vio al Poder en su camino recorrido. ¿Y quién tiene Poder? Quien se hizo con el miedo en su recorrido y caminó… Pero lo último lo abordaremos en otro momento, por ahora nos quedamos con el niño que ahora es adulto y su dilema, uno de sus varios él no quiere ser pendejo…

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