Te pienso al acariciarte, al oírte; al ver tu cuerpo hablar con mi alma. Así, contigo: te pienso y te siento al ver sonrisas en mis dedos sobre tu piel de día, de mañana; como cuando vamos a la noche, tu noche: con ese sabor de atardecer.
Como aquella vez, cuando compramos la luna a besos y reíamos por no saber qué hacer con Ella; dónde ponerla.
A veces se nos caen las estrellas de la cama; a veces hay que recogerlas…
Nos gusta soñar sin dormir y vivir sin despertar. Nos gusta cuando el mundo es sólo un cuarto y el universo un hogar…


