
Tu calor en mi piel
enaltece mi mirada a ojos cerrados,
por lo que revivo mi más soñado sueño;
no solo en mi mente sino en el cuerpo.
Juego de respiros
dan lugar al diálogo en suspiros;
nuestro lenguaje preciado
con frases hechas instintos.
De repente y sin avisar,
lo supino se hace abismo;
al fondo melodía
como único testigo.
Nos tenemos el uno al otro para no dejarnos caer,
nos tomamos de la sábana,
de la espalda,
del cuello;
y también de los brazos.
Se pasean los labios
sobre el puente
que une lo húmedo con lo frío.
Un par de frases sin palabras
dan entrada a nuestras sonrisas:
la mía en la tuya y la tuya en la mía.




