Uno intenta sostener las
palabras que reposan en los libros, una sincronía entre la mente y el cuerpo,
como callar diciendo y decir callando, como muchas otras; como el reiterado
cuestionamiento… "El vidrio lleva al
cristal y el cristal al hielo," asumiendo así que el calor del momento
al principio puede empañar; producto de lo que se devela, y luego al regresar
al cristal que, como muro entre la vista y el tacto, deja ver más no deja
tocar, nos toparemos con el vidrio para el cual habrá que apretar los
puños y ofrecer un poco de dolor y sangre; y así tocar lo que primero vimos...
Pero no siempre llegamos a la sangre. A veces sólo nos queda el contemplar y,
como única cercanía, preguntar si aceptan tarjeta de crédito... (Vale para
todo, especialmente para los sobregirados) "Tú
crees que todas las mentiras son iguales y parece como si tuvieras razón. Pero
no la tienes..." y visto desde la pluma de Kundera (y antes de Nabokov)
pues, podemos hablar de un mentir sincero y un mentir fingiendo, al menos eso
es lo que tomo de lo que voy leyendo. Somos sinceros al mentir cuando
exageramos la realidad, cuando nos hacemos los ofendidos por algo que, a pesar
que estuvo mal, tampoco fue que nos inundó el sentir de molestias. El mentir
fingiendo es otra cosa, es negación de lo que está ahí, y si vamos a sentir, es
una falsedad ulterior. Entonces, aquí más bien es un recurso, y como recurso
lleva implícito lo premeditado y por lo tanto es malévolo, siniestro más bien: la
falsedad es siniestra y puede hacer de un recurso como la mentira un arma para
causar daño incluso cuando lo que se quiere es defender y defenderse… Bueno. Contemplamos
un imposible y nos defendemos mintiendo, porque el no acceso nos juzga (el
vidrio nos juzga) especialmente cuando el peso de lo exhibido no puede sentirse
con las manos…
Blog dedicado a la redacción de escritos, en su mayoría originales. /Blog focused on original writings mostly
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Monday, June 16, 2014
Thursday, April 10, 2014
característica compartida
Podemos decir que la
búsqueda actual consiste en una danza de dedos sobre teclas obedeciendo tal vez
a cierta melodía del pensar. Esto nos lleva a ver notas entre palabras y de
ahí, instintivamente, hacemos de las frases unos cuantos acordes. La imaginación
es amplia, hubo quien bautizó estos lugares para buscar como una autopista de
información, también hubo quien percibió inmensidad, y bueno, para ésta, está
el mar. También ha habido galácticos, por eso van por el ciberespacio, pero en
fin, volando, corriendo, o bailando, al lugar se le llega con teclas, teclas que
son letras, y que fungen incluso de bloques, para que hablemos de edificar,
construir, y puede que también de erigir. Todo junto y al mismo tiempo, como un
sueño pues…
Conseguí dos palabras: putamen, lugar del cerebro que se ocupa,
en parte, del control motor del cuerpo, especialmente movimientos voluntarios. La
otra palabra es ínsula, también en el
cerebro, y aquí vale citar un poco: “Antonio
Damasio ha propuesto que esta región empareja estados viscerales emocionales
que están asociados con experiencia emocional, dando cabida a los sentimientos
de consciencia…” En mi delirio la
mente lamenta, y la inquietud por el cerebro es que en estos dos lugares, los
cuales se ponen intensos con el amor y el amar, se alborotan de la misma forma
con el odio; pero seguimos delirando, amar es necesario, así que supongo que
odiar también, entonces, quien no ha podido convencernos con amor, – de las tantas
cosas de que nos han querido convencer – puede ver en el odio una oportunidad;
y si éstas están ligadas a personas, ya tenemos además de algo, alguien a quien
odiar. Si por amor obedecemos, pues por odio también. Y eso me lleva a creer
que en la disidencia no hay otra cosa que otra forma de obedecer…
Nos mezclamos, a partir
de una característica compartida, el gusto por la música o el disgusto por el reggaetón,
por las películas que nos dejan pensando, o por los libros que nos han puesto a
suspirar, por la situación del país, de la región, por las ganas de vernos a
cuerpo entero, por los amaneceres juntos y solos, por una noticia y por quien
la dice, por lo que nos han hecho ver en los interlocutores, por la falta y la
sobra, pero sobre todo por la falta, porque llegamos a odiar lo mismo pero no
de la misma manera, porque nuestros odios se cruzan pero no se abrazan, y así,
como al amor – que se le confunde entre rostros y gestos – hemos segmentado al
odio también, y con la plena seguridad de estar claros, no estamos más que confundidos…
El
amor y el odio activan zonas similares en el cerebro:
Thursday, March 27, 2014
La sublime reciclabilidad del pretexto…
Una palabra está mal
dicha hasta que es aprobada para que exista, eso nos pone a maldecir mucho
últimamente… se dice que el tabique está relacionado a la construcción y que,
como muchísimas palabras de la lengua, viene del árabe… y ya para concretar
materiales, pues nos sirve de apoyo para dividir espacios, pero sin la misma
calidad que un muro real precisa para llamarse como tal. El pretexto sirve para
tabicarnos, para crear divisiones débiles entre lo cercano y lo inminente, así
va pasando el tiempo, al cual llaman cíclico por poder regresar a un mismo
punto; y con un par de vivencias y un poco más de edad; es posible que nos
tabiquemos de nuevo. Muy usado por cierto… ¿pero por qué? Será para repetir el
ciclo, usando un poco de poesía; para prolongar el tiempo. Hay situaciones con
ópticas similares, por ejemplo mientras se espera en una cola, la cual es
siempre innecesaria y no obstante conveniente… ¿pero por qué? Porque prolongar
el tiempo justifica a los pretextos. Simbióticamente. Mutualmente… Sabemos que quien espera desespera tanto como
con la excusa, que quien explica confunde cuando no convence, que cuando no lo
logra ofende… ¿pero por qué? Porque prolongar el tiempo da poder así sea con
pretextos, porque pretextar prolonga al tiempo del poder, porque al poder, al
poder hay que prolongarlo y pretextarlo también…
Monday, March 17, 2014
Piece
Paz
en inglés también suena a pieza y pieza en español también es una canción, ésta
a su vez es parte de un recital y con letras incluso se espera ovación…
Queremos paz y queremos aplausos: la paz
es el camino, ¿no? Bueno; he ahí la cosa, que no sé si pueda fungir de
pieza, ¿hasta qué punto hablamos de paz y no de sumisión? Los organismos se
engrasan con estos aceites nuevos que se recitan en fotos y redes sociales, los
argumentos se han puesto muy resbalosos, de ahí que los líderes caen, quizás
por petróleo; la economía se basa en piedras de aceite, pero como pensamos
comestibles, la disidencia se avinagra… vienen tiempos de reciclaje y por lo
tanto todo sirve y se rescata, las tres erres para seguir pretextando. Toda
confrontación desea a un vencido, pero nadie tiene la valentía de no sentirse
ganador… Se pujan lombrices de inconformidad pero que sea otro quien se
arriesgue. La lucha se filtra por falta de mantenimiento en las vías, el
mensaje medio llega y medio se pierde; la confusión por lo visto convence y muchos
regresan a sus butacas a seguir viendo el show… Al final todos comentan,
aprueban; desaprueban, los tiempos perfectos incluso condenan: ha pasado, pero había podido no pasar… A
nadie le gustó el sumiso, ni el que se rindió, pero la paz eso – leí – aceptar que
no se tiene la razón…
Wednesday, March 12, 2014
Ganado perdido
Sí, suavemente, así van
mis labios alrededor de tu cuello, oyes de cerquita mi respirar así como
también sientes mi corazón en tu espalda, sabes que acelero y qué acelera…
Disculpe, ¿qué número tiene? no, hoy no dieron números, orden de llegada y tengo
más de veinte adelante, ¿y cree que alcance? bueno, ya estamos aquí… Dónde me
quedé, ah sí, acelero y acelera, te das la vuelta, quieres decir algo pero
prefieres decirlo con tu cuerpo, levanto los brazos… ¿Tiene rato aquí verdad?
por qué lo dice, es que lo vi estirándose, Sí, si tengo… Es tu turno y ahí
empiezas a hacer de las tuyas con tus manos… Disculpe, veo que no me va a dar
tiempo si sigo aquí esperando, ¿me puede cuidar el puesto? Claro Señorita – y así
la imaginación se me fue cuando llegó la realidad que menos esperaba. Soñar no
cuesta nada y más mientras espero, ahora me tocará hablar con el señor de atrás
que desde hace rato quiere como buscar conversación – ¿Primera vez que le toca?
sí hijo, me llamó la atención que lo veía sonreír mientras la muchacha de adelante
se veía bastante estresada, sí, tenía otra diligencia aparte de esta cola,
quizás por eso es mejor cuando dan números, y sin embargo, con lo del número parecemos
ganado, bueno, de alguna forma de eso se trata el orden social ¿no? Haber evolucionado
para convertirnos en el ganado que explotamos, mire puede ser, y será por eso
que algunos abogan por el caos, lo irónico es que esto ya es bastante caótico.
Mala gestión, ¿y cuál fue la buena? dígame usted que ha vivido más, no sabría
decirle porque ahora que lo pienso, lo caótico, como usted dice, siempre ha
estado; posiblemente no por colas, pero sí por alguna otra razón, no recuerdo
época en la que no me quejara y no recuerdo pasado que no haya sido mejor, hay
un nombre para eso, sí, y por lo menos no es un número aún. Por cierto ¿en qué
pensaba? En que ojalá la imaginación se hiciese realidad de vez en cuando, en
que eso de que si lo puedes imaginar lo
puedes realizar no se me da muy bien, ¿y por eso se reía? No sabía que me
reía pero sí; luego de un choque con lo real y luego de aprender a causa de
ello, es mejor sonreír aunque el pasado haya sido mejor y aunque sepa que me
voy a seguir quejando. Hay quienes lloran, bueno, hay quienes el pasado no les
sonrió tampoco…
Tuesday, July 30, 2013
Time goes by
Pedro Pérez siente un vacío: por la presencia de las dudas o por la ausencia de la respuesta deseada; una explicación que no lo llena, un desconsuelo quizás. ¿Qué sugerimos cuando complacemos? Pareciera no ser tan desinteresado después de todo. Bañado en el sudor propio de la fiebre, doble P decide ir a complacer a su pequeño Juan José comprándole, así, en medio de la lluvia, su regalo. Al llegar a casa, empapado y débil, Pedro hace la entrega – todo por ver esa sonrisa – y la sonrisa no se produjo, el no tan pequeño disfrutaba, más por obsesión que por deleite, del juego de video que acaparaba su atención. Es el silencio quien recibe al hombre del regalo, el cual, luego del saludo sin respuesta, se cambia y se procura una pastilla; se encierra en el cuarto, dudoso, no es la primera vez ni la primera persona con quien ocurre, entonces: ¿es dar la mejor forma de recibir? ¿Es cierto que el mundo cambia con tu ejemplo y no con tu opinión? Al parecer no con la Pedro. La reflexión es un desahogo y dentro de la mente del hombre es como un parque temático en temporada alta: los niños y jóvenes pensares se suben y se bajan de las atracciones, están los que se caen, los que son vigilados por los pensares más viejos, los que hacen la cola para volver a subir, los que descansan, ríen, lloran, gritan, juegan, hablan; se juntan y se separan. Todo ocurre en un tiempo relativo que se cuenta en miradas fijas pero errantes que cambian de dirección, con parpadeos cada cierto minuto. Pedro vuelve en sí en algo parecido a un despertar, ahí nace el vacío; podría decirse que cerró el parque por hoy, por el momento en que duró el paseo, o la reflexión. Quiso hablar pero calló, quiso reclamar pero se contuvo, quiso llorar de impotencia pero lo pensó bastante más no suficiente – nunca se piensa lo suficiente – especialmente lleno del vacío que te dice (a él) que no puedes hacer lo que no has dicho y que el haberlo pensado es tarde, porque las ganas de actuar sucumben a las de decir y si no lo dijiste fue porque no lo hiciste y por eso te frenaste, un ciclo para callar y caer en cuenta del cansancio que produce bajar la mente al corazón y subir el sentir al cerebro, para nazcan las palabras, o las acciones…
Otra noche de silencio: el tiempo pasa…Thursday, April 18, 2013
Sin trastes…
En el juego de los antónimos lo correcto es lo equivocado pero equivocado no es lo correcto, entonces, habría que entender, que para ser hay que no serlo y al no serlo no se puede ser. Digo esto por los contrastes que en la sociedad se exhiben, dado que, los matices del clamor pueden mezclarse y dar nuevas razones, inéditas, y poco explicables. ¿Será el absoluto el opuesto del relativo? Pero de ser así el relativo no sería el opuesto del absoluto, porque de alguna forma este último absorbe al primero por su posición, pero no es el caso en la pregunta planteada, y eso lleva a darme cuenta que se pueden poner opuestos en un contexto más no pueden permutarse, ahí entra el orden: no hay un buen antónimo si no se está seguro del orden; eso explicaría porqué ninguno puede estar en todo y sí todo puede estar en ninguno. Curioso. Sapir/Whorf decían, o daban a entender, que la no existencia de un término condiciona a la persona a la hora de discernir, hay un ejemplo por ahí con los esquimales y sus distintos nombres para la nieve cuando para el resto todo es solamente nieve; o como el caso del color verde en algunas etnias. Orwell, en 1984, específicamente en su Neolengua, basa el orden entre otras cosas, en eliminar a los antónimos, por eso en la historia del libro es el Ministerio del Amor el encargado de la guerra. Un tema de contrastes sin duda, para dudar mejor…
Tuesday, April 16, 2013
Por no estar de acuerdo acordamos…
Legalmente hablando, el aluvión es un fenómeno natural que hace que tus linderos crezcan o disminuyan produciendo un cambio en lo establecido en tu propiedad. Traigo esto a colación porque la sociedad también tiene sus propios fenómenos. El desacuerdo tiene la capacidad de mutar y de mimetizarse, haciendo que fluya una siniestra armonía entre posturas discordantes. Por alguna razón tenemos quejas distintas pero por aluvión todas esas quejas se suman en una mayor, que no es la inicial ni es la mía, pero es queja al fin: por no estar de acuerdo acordamos… Nace el clamor apasionado y alguien hace algo deplorable, pero en favor de la suma de disentimientos, en el cual, claro está, está este que hierve mis pensamientos; pensamientos de agua por cierto. Sé que se evaporarán y sé también que miraré al cielo y pensaré que aquella nube gris a punto de llover porta algo de eso que tuve en mi mente y en mi corazón, luego caerá seguramente sobre el concreto y será otro charco más oscurecido por aceite y asfalto. Quién sabe, a lo mejor en zonas verdes el pensamiento renacería en alguna planta, pero no lo creo, no al menos de lo que pienso y siento en este momento. Alguien hizo algo deplorable, yo no lo haría, pero ése es el que está de acuerdo conmigo. Tal vez sea yo, por aluvión, quien ahora está de acuerdo con él. Pero no era lo que yo creía ni quería; las ruedas y los pasos también merman a los charcos…
Wednesday, February 2, 2011
Dudas para entretener

La contradicción como terapia y las dudas para el entretenimiento de carencias…
No sé si las palabras viven un otoño permanente, no atisbo primaveras de verdades verdes. No encuentro razón alguna en el placer de la ironía; en ese frenesí que produce opinar de lejos: desde lo cómodo que no se está sintiendo.
No sé si de tanto seguir, me olvido de los tropiezos que dañan mi camino, no estoy seguro de mantener el ritmo. No reconozco mis huellas, y al intentar verlas; solo veo las de siempre: las de quien sigo…
Se citan muchos sentimientos y se nos acaban las vocales llenas. Se hizo difícil pronunciar…
Adicción a la confusión y a momentos de pesadilla…
¡Apagar el televisor en momentos de opinión y noticias!
No sé si las palabras viven un otoño permanente, no atisbo primaveras de verdades verdes. No encuentro razón alguna en el placer de la ironía; en ese frenesí que produce opinar de lejos: desde lo cómodo que no se está sintiendo.
No sé si de tanto seguir, me olvido de los tropiezos que dañan mi camino, no estoy seguro de mantener el ritmo. No reconozco mis huellas, y al intentar verlas; solo veo las de siempre: las de quien sigo…
Se citan muchos sentimientos y se nos acaban las vocales llenas. Se hizo difícil pronunciar…
Adicción a la confusión y a momentos de pesadilla…
¡Apagar el televisor en momentos de opinión y noticias!
Tuesday, December 7, 2010
Colapso

La palabra de estos tiempos se viste de Colapso; y se está filtrando por todos los agujeros, que como humanos, hemos venido dejando con el pasar del tiempo…
Se nos avecina, y prácticamente tenemos encima, el momento del incremento: Muchos tendrán días de goce, otros de celebración, algunos bastantes han llegado al lapso en que el dinero es mas gordo cuando se aprieta la mano; otros más tendrán que trabajar horas extras por aumento de consumidores; los boletos, y sus días para ser usados, se multiplican de forma exponencial. Se reencontrarán familiares con familias; y como nuevo incremento llegó, sin avisar, la calamidad…
Con la calamidad llegaron las opiniones, y con las opiniones, las acusaciones. Sin embargo, todavía se espera la entrada triunfal de las Reflexiones…
A mi criterio, el juicio de valor y sin valor alguno, es un factor de gula en este festín de contraposiciones. Al parecer, la naturaleza pone nuestra humanidad a prueba. A ver cómo respondemos...
Se nos avecina, y prácticamente tenemos encima, el momento del incremento: Muchos tendrán días de goce, otros de celebración, algunos bastantes han llegado al lapso en que el dinero es mas gordo cuando se aprieta la mano; otros más tendrán que trabajar horas extras por aumento de consumidores; los boletos, y sus días para ser usados, se multiplican de forma exponencial. Se reencontrarán familiares con familias; y como nuevo incremento llegó, sin avisar, la calamidad…
Con la calamidad llegaron las opiniones, y con las opiniones, las acusaciones. Sin embargo, todavía se espera la entrada triunfal de las Reflexiones…
A mi criterio, el juicio de valor y sin valor alguno, es un factor de gula en este festín de contraposiciones. Al parecer, la naturaleza pone nuestra humanidad a prueba. A ver cómo respondemos...
Wednesday, October 27, 2010
El inevitable equilibrio de la vida…

En cada paseo de cotidianidad que se percibe a título personal se nos concede contemplar, en el alma o en la piel ajena, cómo la vida busca sin cesar el equilibrio de lo que se da y se recibe…
En mi vasta ignorancia sobre la física cuántica y todos aquellos buenos argumentos sobre el poder de la mente, se vislumbra, y por qué no; me otorgo el atrevimiento de vislumbrar que la fuerza emisora y generadora de sentires está dotada de la misma fuerza en reciprocidad…
Algo así como los sueños que se sueñan, si permiten la presunta redundancia:
Sueñan con dinero los que carecen del mismo; sueñan los llamados ricos, con el placer de lo sencillo. Los afamados suspiran por un sorbo de anonimato, los promedio despiertan con la ilusión de admirar sus nombres en titulares y noticieros. Los que practican el sexo por mero placer sueñan con hacer el amor y los enamorados anhelan momentos de placer. Los poderosos, aun en sus islas de poder, ansían nadar sin ahogarse por los mares de los sueños comunes…
El que mucho ama, mucho le duele el amor; el mezquino siempre termina gastando lo que alberga su egoísmo. Las consecuencias llegan más pronto para quien vive sobre riesgos, la tranquilidad pesa demasiado para quien no arriesga un momento. La vida vive a quien no la vive, y si se vive demasiado poco se vive…
Este delirio no es nuevo ni soy el único que lo siente; mucho menos quien lo plasme en letras; no es esta una prosa que cautive, pero las letras sirven para gritar y para encontrarse con otros gritos silenciosos…
Gracias, Galeano…
Gracias a ti que llegaste hasta esta línea…
Thursday, August 26, 2010
Máscara
Mucho aprendemos de gestos ajenos, mucho practicamos frente al espejo; es dura la tarea de volver a enseñar el lenguaje al cuerpo y el significado de los sentimientos al alma…
Sonreír cuando el deseo de llorar emana del corazón a todas nuestras venas, callar el grito que se subleva a la rutina de la moral; hacer las preguntas albergando ya todas las respuestas, así como afirmar y negar cuando se dudan: el contexto de textos, verbos y preceptos. Mentir y no decir la verdad, entre muchos nuevos viejos aprendizajes, pero por encima de todo; reprimir la mirada, el tacto y las ganas de suspirar…
Sonreír cuando el deseo de llorar emana del corazón a todas nuestras venas, callar el grito que se subleva a la rutina de la moral; hacer las preguntas albergando ya todas las respuestas, así como afirmar y negar cuando se dudan: el contexto de textos, verbos y preceptos. Mentir y no decir la verdad, entre muchos nuevos viejos aprendizajes, pero por encima de todo; reprimir la mirada, el tacto y las ganas de suspirar…
Tuesday, June 1, 2010
Tiempos de lluvia
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