Monday, May 9, 2011

Teatro de Adentros…



Nos hemos reunido para discutir los espacios que compartimos en este escenario. Felicidad y Yo necesitamos público, necesitamos ser notados para que la obra de la vida tome un lugar en el festival de la sociedad. Tristeza, por el contrario, es la única que puede declamar su guión detrás de puertas cerradas; sin audiencia, sin planes de ver su nombre en alguna programación. No necesita máscaras de sonrisas ni miradas que le sostengan las lágrimas; ella goza del privilegio de la clandestinidad sin caer en ilegalidades. Nadie pregunta dónde está o hacia dónde se dirige, ni siquiera si verdaderamente se dirige o es dirigida; es la más auténtica, la que no necesita recursos de actuación, es libre; sola, a diferencia de nosotros.
Cuando nos escondemos para ensayar nos buscan, nos espían; a Ella, cuando la ven, casi nadie se le acerca. A veces nos toca aceptar en silencio que la envidiamos; ya que no por estar todos en este Teatro, en esta persona que nos usa en mente y acciones; nos logramos exhibir bien todos juntos. Yo ni siquiera sé qué articulo va conmigo; Felicidad y Tristeza se adornan con “La;” a mí tal vez me tendrían que pensar en inglés para vestir un “The…”


¡Ah! Otra muestra para la gente; ¡Felicidad, acompáñame; deja a Tristeza trabajar tranquila!


Thursday, May 5, 2011

Profecías…


Finalmente, después de pensarlo tanto; aquí estamos: haciendo cumplimiento de esa profecía pirata y de transporte público que nos traen las voces de la brisa y del tráfico. Esa profecía que decía que dos personas, cuando querían elegir morir, podían hacerlo al mismo tiempo; y siempre que se use la misma arma, la otra vida los recibiría juntos; en ese más allá que les estaría esperando con  la fortuna y la abundancia, con  la suerte y el éxito. Alguna vez leí que los esclavos de las islas del Caribe acostumbraban suicidarse para renacer en su tierra natal…

Está bien. Pero no tenemos testimonio de alguien que haya estado acá y nos hable desde allá.

Es del más allá, no sólo de allá.

El punto es que no lo sabemos.

Nadie lo sabe porque el ritual en cuestión es para aquellos  que eligen morir, no para los que mueren queriendo vivir.

¿Esos a dónde van?


Esa es otra profecía…



Bueno: ¿Quién muere primero?


Tuesday, April 26, 2011

Me gustó aquella vez



Me gustó aquella vez,
esa en la que pude procurarme la horizontalidad que un cuaderno necesita para servir de escenario a la tinta caída.
Ahí donde me confieso,
y donde la moral es la del deseo; del placer de la piel y sus matices, y del abanico que concede la caricia y toda su intensidad…


Me gustó aquella vez porque finalmente pudiste escapar del duro ejercicio del Sólo contemplar y porque pude verte sin verte.
Porque estabas justo ahí,
entre el infortunio de no tenerte y el delirio de siempre anhelarte…


Me gustó que aquella vez porque fui el único espejo para tu sonrisa,
y porque después de todo encontraste el roce del viento cada vez que te nombraba y suspiraba…


Me gustó escribirte;
me gustó imaginarte…