martes, 11 de junio de 2013

Picaresco


Bien el entorno ha engrandecido a ciertos géneros literarios. Leía por aquí y por allá en mi empírica búsqueda del saber cotidiano, y lo exclamo: ¡qué más da! El día a día ha hecho pasados presentes de afuera hacia adentro para que así lo representemos al revés.  Llega a mi lectura alguna información de  La Picaresca y se me hace interesante entonces resaltar, quizás porque ya he saltado, o porque a lo mejor es que estoy volviendo a saltar. La sociedad hace del pícaro un héroe moderno, fruto por su puesto de la posmodernidad. Esto sugiere pues que el ideal de la sonrisa devenga en hacerle frente al caos urbano, pero no combatiéndolo, más bien formando parte de él. Para casi todo hay un trámite y quien no espera lo paga, sin embargo el creerse vivo (pícaro) lo lleva a pedir rebaja. Hay – como diría Sábato – tarifas para pagar la cuota de dignidad dando limosna. Sonreímos. En La Guerra de Las Galaxias los Jedi simbolizan a los Caballeros del Romance, pero con un toque Samurai y aparte diplomático, eran vírgenes pues no conocían el amor, salvo y ahora sí; por supuesto, el caso de quien se convertiría en Darth Vader. En mi galáctica rutina los mundos coexisten en el mismo planeta, es más, en la misma ciudad, y bueno, los Caballeros de la Orden de por aquí preservan al entorno así tal cual como está, como seguirá estando, hasta que llegue un Neo para ésta Matrix. Por ahora los garantes celebran sus victorias enseñando sus marcas de guerra y relatando sus épicas batallas; más de una vez me ha llegado alguna fotografía de una botella del algún licor, o de un rayón por conducir ebrio al corcel de cuatro ruedas, o de dos, para ponerlo a dos patas. Cambiando los canales del televisor vi un comercial donde la princesa, una especie de caperucita, prefería más bien al lobo feroz. El lobo en el comercial debe ser un pícaro sin duda. Así pues, la literatura – Star Wars también la hay en libros (que nunca leí, claro) – ha venido contando lo que hoy pasaría, y así pues (otra vez) está pasando pero sin terminar de pasar, como el Reggaeton, todo un cántico para enarbolar las nuevas batallas por venir.  Alguien muy especial me dijo que era un resentido (conversábamos algo por el estilo) y sí, tal vez lo sentí nuevamente cuando me lo dijo. Pero la pretensión de esto no yace en mi yo con ellos, si no en lo curioso por lo profético. Sonreí pero ella aún seguía seria (sería). Creo que me hace falta alistarme para alguna de estas guerras venideras. Creo que en la resignación está la respuesta…

5 comentarios:

  1. No me gustan las guerras, las guerras de ningún tipo, siempre preferí la paz y no darme por vencida en el empeño por lograrla. Parece que hoy día todo el mundo quisiera pelear, por dinero, por poder, por amor, por cualquier cosa que se nos ponga delante. A mí, que tanto me gusta la paz, todo esto me hace sentir fuera de lugar. No se trata de rendirse, no se trata de claudicar, solo dejar que todo fluya, ir a por lo que queremos pero pisando seguros y sin recelos...¿acaso es ilícito hacerlo así?...No por más gritarlo es más nuestro aquello que queremos. Meditemos cada deseo, cada meta que nos propongamos, de forma tranquila, sosegada, el viento atrae siempre aquello que buscamos cuando menos lo esperamos...el universo confabula con aquellos que no se crispan, que sonríen ante la adversidad y agradecen cada día, lo que la vida les da.
    Alicia en el país de la realidad.;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todo acto de violencia se deplora puesto que los problemas no encuentran solución de ese modo. Las batallas que se plantean son hipotéticas y no aluden violencia precísamente, sino una muestra de un punto de vista...
      Estamos en eso, en eso de la paz ;-)

      Eliminar
    2. Estaba entendido pero gracias por la aclaración, las batallas son hipotéticas claro está, pero hay batallas que se ganan con sonrisas, que se ganan con amor...esas son las más dulces victorias, estoy segura.
      Alicia en el país....

      Eliminar
  2. Hoy me preguntaron que libro era mi preferido...ufffffff , complicado, muchísimos, pero aún no se bien por qué, uno de los que me marcaron fue "Edad Prohibida" y "Viento del Este viento del Oeste"...me encanta Cortázar y todo lo suyo, Rayuela, también Benedetti, Jaime Sabines...jajajajajj...me rio porque tengo un amigo el cual me dijo un día muy serio...mi libro favorito es el Kamasutra, yo era un adolescente por aquel entonces y aquella palabra me sonó a trabalenguas...hoy me reservo la opinión, no obstante me parece un libro muy didáctico...tiene que haber de todo claro...
    Un lector entre muchos, que adora la lectura.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡y qué bueno que hay de todo!
      A mí por ejemplo me encantó El rojo y el negro de Stendhal, una historia de amor increíble, por otro lado, me encantaron, tanto el Péndulo de Foucault como El cementerio de Praga de Umberto Eco, lo de cruzar ciencia con religión y con historia es fascinante. Hoy en día le recomiendo a todos La insoportable levedad del ser, así como El principito, pero en realidad, quisiera recomendar muchísimos más...

      "Gracias por el fuego" y por las letras ;-)

      Eliminar

Gracias por tu visita y tu huella...