Friday, August 30, 2013

Uno y unos...


Uno empieza a ver sabiduría en la locura cuando lees lo que piensas a través de escritos de otros. Así pues nos sumamos locos y nos volvemos sabios. Luego cambiamos los unos por el uno y en unidad nos constituimos: una voz, un clamor, una forma de percibir. Simultáneamente otros locos o alienados se agrupan también, ya que la diversidad en las ideas conduce a la competencia de ideales y  de esta forma todo lo ideo toma lugares entre las palabras, vehículo conductor de los pensamientos. Idiosincrasia, ideología; necesitamos idealizar y los locos se nos mezclan, se nos dividen y todo el mundo recuerda qué pasa cuando al uno se le quita: volvemos a los algunos que ahora son ceros, - o sinceros - pero con la idea de ser sabios, ya que ahora nos negamos la locura. Pasa el tiempo, se repite todo, casi siempre de la misma manera y por ende con locuras nuevas…

Monday, August 26, 2013

Madruguístico…


La locura cuando no se puede gritar, se escribe, y últimamente es recurrente documentar los pensares ya que es probable que asumamos que, si hoy en día las fotos son las que conversan, sean las letras entonces las conserven a los momentos. El viento no echa a volar las páginas de las computadoras… Entre la verdad y la mentira, la última es la más fácil de conjugar: yo miento y ellos mienten; quizás la balanza se justifica en el creer: tu mientes y yo te creo. La verdad hay que expresarla pero al creerla también puede ser mentira: habrá que confirmar lo que se conjuga y creer lo que expresa. Un verdadero instrumento para la sumisión cuando se usa desde la fuerza… Podemos dudar de nuestros códigos, por qué no. La verdad no es la que existe ya que hay que descubrirla, y la mentira, si se cree, entonces es una verdad, por lo tanto, lo que podemos hacer verdaderamente es mentir, porque cuando dudamos la verdad puede ser mentira y cuando creemos la mentira puede ser verdad… ¿Pero cuándo se duda, o cuándo se cree?, ya entramos al terreno de las posiciones, de las perspectivas o enfoques: ¿de dónde viene el argumento? O mejor aún: ¿de quién? El interlocutor es la respuesta, así que creeremos o dudaremos dependiendo quién es la persona que nos lo está diciendo… pero no siempre estaremos en el puesto del buen oyente, también seremos buenos hablantes sea que mintamos (o mentemos) así que por lo visto también dudaremos por este lado: ¿nos creen? Si es no, crearemos, y de ser sí, recrearemos…

Saludos sinceros que espero que me crean (y el espero es de expectativa)