Monday, April 25, 2011

Recordemos…



Yace una ventana hacia la individualidad de la ficción; un mundo del que nos sentimos creadores y de sus reglas legisladores. En un principio, cuando las obligaciones se concentran en cumplir el hábito de aprender para los demás; los momentos de escape se escogen, y la imaginación se pasea por toda una pista como esas exhibiciones de patinaje sobre hielo en juegos del Olimpo…

 El tiempo no detiene su curso, y con este el concurso de la evolución de las obligaciones. Nuestra ventana, que solíamos conseguirla en cualquier habitación; se va reduciendo al punto de quedar en un solo cuarto, en un solo recinto para escapes ahora programados…

Nos visita el ruido, siempre acompañado de nuevos preceptos disfrazados de necesidades y por ende de nuevas obligaciones. Ya la ventana tiene rejas y nosotros la llave para abrirla hacia el sueño y poder soñar solos…

Seguimos en el camino del calendario y ahora desde la ventana no siempre es de día; ahora el momento de soledad tiene que coincidir con las condiciones, por lo que a veces no se tiene la llave a la mano para traspasar los pensamientos presos del otro lado del enrejado…

Se suman los días y a las noches como voluntarios a una causa de moda, mientras nos procuramos catálogos interminables de cortinas y persianas. Así contamos amaneceres y de pronto se nos olvida que había una ventana, se nos olvida de pronto que los sueños no son sólo para los quehaceres del mañana; se nos olvidan de pronto las palabras que evocan al alma…

Recordemos…

Entre tanta realidad; yace una ventana…

Saturday, April 16, 2011

Será nuestro…



Solíamos leernos la vida en las líneas de las manos; solíamos acariciarnos con las huellas y sin supersticiones. Varias veces nos quedó la visita de los dedos a los labios y del sentimiento a la piel. Hubo días en que la sonrisa se escapaba del reflejo y de los llamados del pensamiento entre miradas…

Cuando la pasión camina, camina acompañada y el silencio del placer desespera por tomar lugar con el soplo del aliento…

Las mañanas del ayer se acompañan de caricias en despertares…

No sé si nos recordamos al pensar o nos pensamos al recordar, pero sé que me abrazo con el viento cuando te evoco y no te tengo. Supe en varias oportunidades que me pronunciabas y me citabas, supe que lo hacías cuando yacía solo en nuestra cama…

Hoy despierto con el saber que amanecemos. Hoy será mañana y mañana será nuestro…


Wednesday, April 6, 2011

Te escribo y me escribo con tu mirada


Saludos de antemano. 

No sé si nos hemos visto antes, no recuerdo haber visitado tus recuerdos. No estoy seguro de haber compartido tus deseos. Pero quizá debería decir nuestros deseos, en este momento no atisbo cuáles son los míos…


Soy un alma sin cuerpo, pues cada noche que te visito sueles expulsarme al despertar. Te escribo porque necesito un favor tuyo, una caridad de tu parte: me quieren robar los momentos. Tus conocidos buscan cambiar lo que has vivido con palabras intrusas que distorsionan mis presentes suspiros. Tú ya estás empezando a dudar qué nombres llevan mis suspiros. Por eso te escribo; te escribo y me escribo con tu mirada. Te hablo desde la voz que nos une cuando me paseo por tus líneas; cuando te leo, cuando me pronuncias…


Fuimos amantes, pero no lo sé porque te lo haya recordado, sino que brindé por ti aquella vez que sostenías la copa del olvido con la sonrisa del alcohol. Creo que tuvimos a la misma persona de amante, creo que sufriste cuando el amor hizo maletas y compró pasajes sin retorno a otra parte…


Ambos amamos en presente y amamos en pasado, ahora que te leo me doy cuenta que es mi despecho por lo que acariciaste su foto aquel día y recordabas nuestras canciones…

Caminábamos por la conciencia y despertabas sin esperanza. Ahí empecé a mentirte, ahí terminaste de creer y creernos…

Cambiaste tu vida, pero olvidé cambiar mis manías. La rutina no era la misma, pero yo quería llamarla rutina…

Te fuiste a otro lugar en mi cuerpo y yo me quedé entre cartas y textos. Me llamaste con el pensamiento, pero volviste a despertar…

Te buscaba entre rostros y me encontraba frente a tu espejo. Te hablaba con el silencio y tú despreciabas mi descontento…


Despertaste y yo seguía leyendo. ¿Dónde estamos? Este no parece tu cuerpo…