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jueves, 26 de abril de 2012

Siempre nunca buenos, y malos nunca siempre…




Resulta interesante percibir cómo todos cuentan una historia de buenos y malos a conveniencia y no por convención. No se trata de descubrir descubiertos, mucho menos darse cuenta de un cuento más. Me refiero al albergue, a las posturas que se albergan. Como siempre: un tercero culpable para un primero que nunca es inocente…

Un amigo me decía que siempre hay un rico malo opresor para el siempre pobre y pobre siempre. Cada día una anécdota, un hecho que justifique porqués y carencias a causa de la abundancia ajena; por supuesto, mala. No hay forma que una buena carencia bien se vea. Yo por mi parte, albergo desastres, y como él, mi amigo; siempre tengo un cuento nunca bueno, malo también…

Víctimas para sumar y justicia que se le resta. Lo justo es digno cuando se trabaja para ello. Ambos nos acomodamos y nos justificamos en injusticias contrapuestas. No hay cabida para silogismos si la razón es un asunto de volumen. ¿Será que grito entonces, o mejor callo para pretender genialidad?