Paz
en inglés también suena a pieza y pieza en español también es una canción, ésta
a su vez es parte de un recital y con letras incluso se espera ovación…
Queremos paz y queremos aplausos: la paz
es el camino, ¿no? Bueno; he ahí la cosa, que no sé si pueda fungir de
pieza, ¿hasta qué punto hablamos de paz y no de sumisión? Los organismos se
engrasan con estos aceites nuevos que se recitan en fotos y redes sociales, los
argumentos se han puesto muy resbalosos, de ahí que los líderes caen, quizás
por petróleo; la economía se basa en piedras de aceite, pero como pensamos
comestibles, la disidencia se avinagra… vienen tiempos de reciclaje y por lo
tanto todo sirve y se rescata, las tres erres para seguir pretextando. Toda
confrontación desea a un vencido, pero nadie tiene la valentía de no sentirse
ganador… Se pujan lombrices de inconformidad pero que sea otro quien se
arriesgue. La lucha se filtra por falta de mantenimiento en las vías, el
mensaje medio llega y medio se pierde; la confusión por lo visto convence y muchos
regresan a sus butacas a seguir viendo el show… Al final todos comentan,
aprueban; desaprueban, los tiempos perfectos incluso condenan: ha pasado, pero había podido no pasar… A
nadie le gustó el sumiso, ni el que se rindió, pero la paz eso – leí – aceptar que
no se tiene la razón…
