Legalmente hablando, el aluvión es un fenómeno natural que hace que tus linderos crezcan o disminuyan produciendo un cambio en lo establecido en tu propiedad. Traigo esto a colación porque la sociedad también tiene sus propios fenómenos. El desacuerdo tiene la capacidad de mutar y de mimetizarse, haciendo que fluya una siniestra armonía entre posturas discordantes. Por alguna razón tenemos quejas distintas pero por aluvión todas esas quejas se suman en una mayor, que no es la inicial ni es la mía, pero es queja al fin: por no estar de acuerdo acordamos… Nace el clamor apasionado y alguien hace algo deplorable, pero en favor de la suma de disentimientos, en el cual, claro está, está este que hierve mis pensamientos; pensamientos de agua por cierto. Sé que se evaporarán y sé también que miraré al cielo y pensaré que aquella nube gris a punto de llover porta algo de eso que tuve en mi mente y en mi corazón, luego caerá seguramente sobre el concreto y será otro charco más oscurecido por aceite y asfalto. Quién sabe, a lo mejor en zonas verdes el pensamiento renacería en alguna planta, pero no lo creo, no al menos de lo que pienso y siento en este momento. Alguien hizo algo deplorable, yo no lo haría, pero ése es el que está de acuerdo conmigo. Tal vez sea yo, por aluvión, quien ahora está de acuerdo con él. Pero no era lo que yo creía ni quería; las ruedas y los pasos también merman a los charcos…
Blog dedicado a la redacción de escritos, en su mayoría originales. /Blog focused on original writings mostly
Tuesday, April 16, 2013
Tuesday, April 2, 2013
Hacerlo querer...
Me baso en el beso a partir de los suspiros, justo después de ese par de verbos; un recuerdo que no concordaba. Mucha niebla que poco nubla en escenarios para la introspección. No era una bienvenida y tampoco una despedida, fue quizás un escape al momento cuya voluntad no podía ser burbujeada, aún sabiéndose los pinchos de la realidad. Caminábamos portando las puertas para siempre creer en un abrir y cerrar, porque así lo quisiste y por eso así fuimos. Yo imaginaba y tú realizabas, eran ratos de retos. Todo se confundió al alentar los deseos ¿de quién era la voluntad si el tiempo no fue nuestro? Sales y celas, las pieles no están escritas. Me marcaste, todo por sacar del sueño a ese par de verbos: querer, y hacerlo…
Monday, March 25, 2013
Ignorantia
La ignorancia, en su sentido más puro; y sin connotaciones peyorativas, es una escalera mecánica en bajada: cómoda. El saber pone esfuerzos involuntarios de aburrimiento. ¿Cómo me sigo quejando si ya sé el porque del porqué? Ahí está la tilde, para acentuar un silencio. Un amigo se burlaba y por mala suerte yo sabía la respuesta; nos quedó el silencio. Nada mejor que una pregunta sin respuesta para nuevos ciclos de cadenas, parece que no saber a veces sabe mejor. Pero no se trata del engaño, ni de la ilusión, tiene más que ver con el placer de ignorar…
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