Tuesday, March 11, 2014

Quinientos…


¿Qué es un ciclo? El portal definición punto de lo define como cierto periodo temporal que, una vez finalizado, vuelve a empezar. También se trata de la secuencia de etapas que atraviesa un suceso de características periódicas y del grupo de fenómenos que se reiteran en un cierto orden… eso a grandes rasgos… dos amigos debatían como actividad lúdica que sugiere catarsis: antes aquello para ahora esto, los podía que fueron pude y que ahora son no puedo, el paso de la exigencia a la petición; exhortamos, se dice mucho en estos días… paseaba una muchacha muy bonita y la plática cambió de tema, hablaron más los ojos mientras el tongoneo acontecía… volvimos al debate, grandes pensadores se nombraron, tanto análisis para llegar a meras citas cuyo peso pareciera haber pasado, una versión light de lo que fueron grandes estudios: escuelas económicas, hoy hay de todo un poco, gente sin capital repudiando a un socialismo que quienes lo siguen, siguen pensando a lo neoliberal, es aburrido, todo indica que nos limitamos tú a ver todo mal donde yo quiero ver todo bien, al final nuestros líderes no se pelean como acabamos de hacerlo nosotros, el café nos cayó mal por no haber callado a tiempo, ahora sentados frente a frente, ya de regreso a la oficina, decidimos por hoy no hablarnos… Me quedé pensando en la muchacha, falda larga, atractivamente larga, raro, raro para nosotros que disfrutamos el desnudo. Retomando el tiempo de los recuerdos y las referencias, el de nuestros abuelos fue duro, si seguimos subiendo por las ramas del árbol familiar, con seguridad encontraremos un inmigrante, somos un pueblo joven, hubo guerras de cuerpo a cuerpo, y la dificultad fue legada a muchos de nuestros viejos, los últimos trabajaron duro para que nuestro paso por la vida sea un tanto menos severo, nosotros, que estamos tan al día con las globalidades, posiblemente haremos de nuestros pequeños nuevos pensadores, los nuevos últimos serán como los antiguos dandis, sabían mucho pero hacían poco, ya hay algo de eso actualmente, por eso mi amigo y yo debatíamos, ambos asalariados con la misma tarifa; ambos premiados por la obtención de un título universitario, que no es más que el modo actual de lo nobiliario. De hecho, algo así leí por ahí; nobles sin fortuna que se sientan detrás de un escritorio a cambiar el curso del mundo, la república no es monarquía, pero sí que se mantienen aun esas Cortes… Pasó la jornada, y con ésta también pasó la rabia, nos fuimos por unos tragos, y quién sabe, también podríamos toparnos con otras faldas para admirar y fantasear…

Thursday, March 6, 2014

La declaración del Presidente…


En vista de los tantos problemas y patrañas que han venido surgiendo por parte de los partidos políticos, hemos decidido, por unanimidad, convocar a La Asamblea Constituyente, para que delibere junto con el pueblo la nueva propuesta de elección presidencial… luego de eso llegaron los infortunios, se decidió acabar con las cúpulas, pusieron a la voluntad de un programa computarizado la elección del Presidente, y así fue, hace ya unos meses, después que me declararan el divorcio, esa misma tarde mientras asimilaba la buena nueva muy pero muy mala, usted ha sido electo Presidente de la República… no sabía qué hacer, quería encerrarme en algún cuarto de esta casa a llorar, a recordar, a hacer lo que muchos hacen cuando están tristes; cuestionarse, darle una bofetada al orgullo, humillarse, llamar para que te traten mal, rogar y arrastrarse y luego negarlo ante los amigos; eso quise, y estaba por empezar a hacerlo, iba a comenzar por el teléfono, pero tenía demasiadas llamadas, tantas que el aparato colapsó. Miles de felicitaciones, de apoyo desconocido que según, siempre estuvo ahí. Hasta ese miembro de la familia que no me hablaba, hasta ese – esa – me llamó… Me tocaron la puerta del cuarto, el timbre de la casa, ya el callejón donde vivía estaba lleno de periodistas de todos los canales, y bueno, así fue, el nuevo presidente del que habían recién prescindido como amante, como compañero. Me pedían sonreír y me pedían unas palabras, ya portaba unas pocas lágrimas que nunca pude terminar de llorar, creían que era por la emoción, como si esto yo lo pedí, como si yo era de esos ciudadanos comprometidos con alguna causa, no, yo estaba armando mi nuevo hogar – el que nunca estrené – ése por el que pedí aquel crédito más aquellas deudas. Me consiguieron un saco, entraron a la casa y me llevaron casi obligado. A todos los conocía de vista, claro, eran los aun ministros y diputados, todos a mi alrededor, hablando entre sí y conmigo, al mismo tiempo, yo ni entendía, empecé a decir que si y que no según el tono en que lo preguntaban. Fui al baño, obviamente no sabía donde quedaba, me senté un rato, le escribí a un amigo, estaba en línea, pero no conmigo, no sé, siempre pensé que entre él y mi mujer algo surgiría, eran como parecidos, eso me carcomía, pero me tocaron la puerta, Presidente, hay que revisar los convenios… Empezó mi gestión, curiosamente los malos no lo eran tanto, resulta que había muchos de esos: memorandos de entendimiento, y sí, pues nos entendíamos muy bien con el supuesto enemigo, con todo el mundo en realidad, la crisis, bueno, era inevitable, todos aquí querían algo y presionaban por ello, al final tenía que ceder, que si este está con no sé quién, que si aquel maneja tales consorcios, este otro es el socio en secreto del que se la pasa criticando, y al final pues, todo el mundo estaba conectado, como los seis grados de separación, así, unos con otros, tal cual, entre todos, defalcaron al Estado… Yo me excluyo, pero no por honesto, no, con los días empecé a darle trabajo a los amigos, incluso a ése, al que se quedó con mi mujer, puse a muchos en muchos cargos, pero a ninguno lo puse de jefe, eso sí lo tenía claro, si los quería ayudar, no podían estar a la cabeza de algún instituto, habría caído en nepotismo. Viajé, hice contactos, hasta traje al país la banda que tanto me gustaba, olvidé decirles que era músico antes de ser Presidente, pero no viene al caso, ustedes me están juzgando por otros cargos, yo no tuve la culpa, la culpa la tuvo el Parlamento, fueron ellos quienes eligieron al presidente al azar – con un programa de computadora – yo qué iba a saber, ese día me enteré que me divorciaba, que me dejaban por un amigo… y bueno, ya destituido pues, no tengo más qué declararles, estar repitiendo este cuento cada mes es fastidioso, como fastidioso es también que la gente me señale, yo siempre quise ser famoso, pero por músico, no por corrupto…

Sunday, February 23, 2014

toilette


Tuve el malestar a media noche, ya me ha pasado otros días; olor a vómito y un calor así como de alcohol. Vengo soñando con algo que tenga que ver con sexo. Entonces despierto, acelerado, tanteando lento porque de otra forma siento que me caigo. Vuelvo en sí y empiezo a escuchar mi sinfonía crepuscular; un ventilador que gira y hace un recorrido, de seis segundos, yendo cada vez hasta donde mis papeles apilados y medio alborotando las primeras páginas en una suerte de danza, que va y viene y cae, pero no termina de irse, ni de caerse, cada vez que la brisa regresa. Eso le da como ritmo, o no sé si en este caso aplica eso del beat, porque según los entendidos, ritmo es otra cosa… Vuelvo en sí y la orquesta se extiende; escucho mi lavamanos mal cerrado: puede ser que esa gotita que suena, casi al tiempo del ventilador, tenga algo que ver con el sueño, o pesadilla, bueno, con lo que me hace no seguir durmiendo. En algún lado leí algo sobre las formas y las sombras y cómo se graban en nuestras mentes, cosa de que cuando cerremos los ojos se nos proyecten cual plantillas, para recrear así a las escenas oníricas. Luego se le da rienda suelta a lo que dijimos durante el día y con más ahínco a lo que callamos, entonces resulta que vemos personas con nombre y apellido y en lugares conocidos… Vuelvo en sí y me acerco al baño, enciendo la luz y desde la poceta – ya sentado – veo mi cuarto oscuro junto con los papeles que el ventilador hace que remueve; vuelvo en sí y pienso, recuerdo, doy interpretación a lo que siento… no estoy incluido en el sexo del sueño, soy más bien un espectador que no quiere serlo, no estoy viendo la escena, la he construido a partir de unas voces, pero no, tampoco hubo voces, las voces también las inventé, hice el momento a partir de palabras, eso es, algo le leí a alguien – como lo de las sombras y los sueños – una promesa de placer, pero de uno que a mí me amarga. Ya sé que no soy yo, pero tampoco es mi ex con su actual, será que pienso en ella, o será que pienso en mi mujer; la pareja es siempre el primer sospechoso, se dice en el Derecho, pero no, no tengo mujer, tuve, por eso la llamo Ex…

Volví en sí. Ya era hora de ponerle pasta de dientes al cepillo y hacer lo propio para quitarme la careta de insomnio, esa con la que todos me ven y asumen que estuve de parranda, o de marcha, como los españoles. A esa escenita le tengo siempre la misma sonrisita que no afirma ni niega, con la que se conforman para seguir asumiendo y para no seguir preguntando tanto. El trabajo es el mismo todos los días: un lote de actas y transcribirlas, una por una, hasta que llega la hora de irme y volver a mi casa, a mi cuarto con baño privado, a ver las noticias, a ojear y a hojear también…

Aun sin volver en sí, veo que pasó la media noche, la amargura de ese sexo del que no soy partícipe, ahora con gritos, que no son de placer, pero algo tienen que ver conmigo, sí, los gritos sí son conmigo, como si alguien que me he inventado dormido me apurara por volver en sí y yo le digo que no, pero es intimidante, esta vez las gotas caían más rápido que la vuelta del ventilador…

Hubo una noche en la que sin haber vuelto en sí, me dispuse a contemplar fotos de mi ex, con algunas sonreía  y con algunas otras, pues, obviamente me entristecía. Siempre es triste ponerte los hubieras en la frente y darte cuenta que no dispones de los hubieses. Suelen ser crueles esas dos palabras cuando se trata de pasados que ya no son presentes: si yo hubiera yo hubiese, si tan solo hubiera y no hubiese, pero bueno, eso no es todo el tiempo, eso fue esa noche…

No podía volver en sí, me costó despertarme y no quería seguir durmiendo, quizás los zancudos, quizás los gritos, pero no solamente era sexo, gritos e insectos. No. Había una ilusión, unas sonrisas, esas no eran conmigo, ni yo las provocaba, yo era ajeno a esa alegría, y bueno, sí, hay alegrías que amargan, que te ponen mal pues, no siempre quieres que el resto esté contento cuando tú no lo estas, o no quieres estarlo. La alegría puede llegar a ser un tema convicción  y no de consecuencia, pero el punto es que no era por mí ni conmigo. Me dio hambre, pero sólo tomé un vaso de agua…

Anoche, anoche tuve el malestar, no volvía en sí, ya que como me dijo el actual de mi ex, había bebido demasiado cuando la llamé y la insulté, y es que ese día los vi y el día anterior había visto sus fotos, las nuestras, cuando yo todavía no había leído los mensajes que ellos se escribían el uno al otro, hablando de mí como se habla de un tercero, con los verbos de lejos y ajeno. Los leí y sin embargo ahí seguí, me aferré a la estupidez aquella de preferirla compartida y bueno, el actual siempre quiso ser primero, y único. Cosa que no sé si fui alguna vez y sé que en un momento no era. Por eso la despertaba cada media noche con mi insomnio, porque no soportaba la idea de que durmiera conmigo tan tranquila después de lo que ya yo sabía de ella, porque desde entonces, yo no he logrado volver en sí…