Thursday, May 5, 2011

Profecías…


Finalmente, después de pensarlo tanto; aquí estamos: haciendo cumplimiento de esa profecía pirata y de transporte público que nos traen las voces de la brisa y del tráfico. Esa profecía que decía que dos personas, cuando querían elegir morir, podían hacerlo al mismo tiempo; y siempre que se use la misma arma, la otra vida los recibiría juntos; en ese más allá que les estaría esperando con  la fortuna y la abundancia, con  la suerte y el éxito. Alguna vez leí que los esclavos de las islas del Caribe acostumbraban suicidarse para renacer en su tierra natal…

Está bien. Pero no tenemos testimonio de alguien que haya estado acá y nos hable desde allá.

Es del más allá, no sólo de allá.

El punto es que no lo sabemos.

Nadie lo sabe porque el ritual en cuestión es para aquellos  que eligen morir, no para los que mueren queriendo vivir.

¿Esos a dónde van?


Esa es otra profecía…



Bueno: ¿Quién muere primero?


Tuesday, April 26, 2011

Me gustó aquella vez



Me gustó aquella vez,
esa en la que pude procurarme la horizontalidad que un cuaderno necesita para servir de escenario a la tinta caída.
Ahí donde me confieso,
y donde la moral es la del deseo; del placer de la piel y sus matices, y del abanico que concede la caricia y toda su intensidad…


Me gustó aquella vez porque finalmente pudiste escapar del duro ejercicio del Sólo contemplar y porque pude verte sin verte.
Porque estabas justo ahí,
entre el infortunio de no tenerte y el delirio de siempre anhelarte…


Me gustó que aquella vez porque fui el único espejo para tu sonrisa,
y porque después de todo encontraste el roce del viento cada vez que te nombraba y suspiraba…


Me gustó escribirte;
me gustó imaginarte…

Monday, April 25, 2011

Recordemos…



Yace una ventana hacia la individualidad de la ficción; un mundo del que nos sentimos creadores y de sus reglas legisladores. En un principio, cuando las obligaciones se concentran en cumplir el hábito de aprender para los demás; los momentos de escape se escogen, y la imaginación se pasea por toda una pista como esas exhibiciones de patinaje sobre hielo en juegos del Olimpo…

 El tiempo no detiene su curso, y con este el concurso de la evolución de las obligaciones. Nuestra ventana, que solíamos conseguirla en cualquier habitación; se va reduciendo al punto de quedar en un solo cuarto, en un solo recinto para escapes ahora programados…

Nos visita el ruido, siempre acompañado de nuevos preceptos disfrazados de necesidades y por ende de nuevas obligaciones. Ya la ventana tiene rejas y nosotros la llave para abrirla hacia el sueño y poder soñar solos…

Seguimos en el camino del calendario y ahora desde la ventana no siempre es de día; ahora el momento de soledad tiene que coincidir con las condiciones, por lo que a veces no se tiene la llave a la mano para traspasar los pensamientos presos del otro lado del enrejado…

Se suman los días y a las noches como voluntarios a una causa de moda, mientras nos procuramos catálogos interminables de cortinas y persianas. Así contamos amaneceres y de pronto se nos olvida que había una ventana, se nos olvida de pronto que los sueños no son sólo para los quehaceres del mañana; se nos olvidan de pronto las palabras que evocan al alma…

Recordemos…

Entre tanta realidad; yace una ventana…