La disección en la decepción no acerca respuestas sin herirse con tantos filos de preguntas. Reflexionar un poco obstina mucho para la voluntad de la negación. Muchos gritos se citan pero no se escuchan, las lágrimas ya pasaron de la pena a la alergia; cuesta un poco respirar. Los soplos de aliento ya no buscan besos ni nombres sino aire anónimo en un cuarto gris de tos y de humo. Las manos insisten con fracaso el cubrir un rostro desenmascarado, las palabras no se ordenaron y las letras se hicieron garabatos. No hay última carta que pueda proclamar un adiós mientras el pasado no abandona y el olvido olvida olvidar. Por eso y por ahora, nunca sobra una más de las faltas…
Blog dedicado a la redacción de escritos, en su mayoría originales. /Blog focused on original writings mostly
Monday, February 27, 2012
Thursday, February 9, 2012
En tus propias palabras…
Cambiábamos las horas pero no sé qué pasaba, siempre terminábamos con los relojes sincronizados. Sólo el Sol se niega a ceder su despedida a la espera, al parecer sólo el Sol decide lo pronto y lo tardío de los días. Tú ponías las palabras al texto y yo encontraba contexto en mis sentimientos. Te acariciabas, lo sabía; así como sabías que suspiraba por cada beso que hiciste entrever. Estabas segura que iba a leerte a esa hora, y eso que volvimos a movernos el tiempo. Tú plasmabas momentos por vivir y yo clamaba tiempo para vivirlos. Así nos hicimos letras y lecturas, así empezaste a leerme en tus propias palabras…
Las palabras escritas también esconden algo al otro lado; tal vez una voz que las pronuncie o un suspiro que recuerde, tal vez este sentir que reflejas, tal vez sólo el reflejo de nuestras pretensiones. Una forma de comunicarnos el sentir y un sentir por el que nos hacemos silencio: de momentos a letras y deseos a tiempos…
Thursday, January 12, 2012
Somaré
Solíamos pelear tanto para poder sonreírnos los acuerdos. Todavía no olvido los pasajes del odio al sexo y de los gritos al silencio. Es extraño extrañar malos momentos, pero qué buenos resultaron siendo. Recuerdo esos muros del sentimiento al entendimiento, decíamos que la distancia era dada por el miento; por eso si queríamos sentir y entender, teníamos que dejar de mentirnos. No son tan malas las medias verdades cuando se dicen a los adentros, no por callar otorgamos; sino que era mejor para el reto ajarse con aquellos verbos; esos que podía llevarse el viento. Era mentir como recurso para descansar en la verdad que éramos…
Te preguntarás por qué todavía vengo: no por venganza, más bien por compartir los pensamientos. Me dejaste momentos que sabías que no íbamos a vivir, ahora hablo para dejarlos salir y ver cómo hago con ellos. Estamos en un tiempo crucial para el país pues nos han hecho creer que ordenamos. Yo lo creo. Al fin y al cabo la política puede ser como la industria del cine; los políticos, actores favoritos: los ves de buenos en una película y en la siguiente son malos, mueren en alguna escena y reaparecen bien vivos en la película nueva, hacen producciones millonarias para verse enemigos y después se estrena alguna historia para observarlos de amigos. Visto desde un televisor, un político también es actor, estrella incluso; se hace famoso más allá del territorio. Siempre nos fascinó el cine, lo amábamos, lo criticábamos; lo comparábamos con nuestra vida y nuestras vidas…
De vez en cuando despierto con esto y he venido a traértelo; a decirlo: nunca me explicaste cómo poner en marcha aquel plan del libro, cuando lo recuerdo no lo entiendo; “la gente sólo ha aprendido a comprender el hambre por la comida y es de las que menos se cubre en el mundo; así como el ingreso económico.” Yo sigo sin dar con la respuesta de tus pistas; “hay que enseñarle a la gente a identificar el hambre.” Repetías: “hay hambre de lectura pero no se sabe que se calma con libros, hay hambre de solidaridad pero creemos poder menguarla con individualismo, muchos mueren a falta de bondad pero con maldad tranquilizan el vacío.”Ni el cine, ni los políticos, ni la gente, ni tú; me han dado entendimiento, y no miento cuando lo digo; mucho menos ante estas flores blancas y esas dos fechas tuyas por lo que ya no somos…
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