Has dejado salir al aliento que te delata, por
estar a punto de mentir o porque estás por confesarte: seré recuerdo seré conciencia. He de poner mis labios con los
tuyos, a fin de cuentas ya el suspiro se ha escapado. Cierras los ojos, no para
imaginar si no más bien para dejarte guiar. Nos separamos, pero no por mucho,
así que te beso de nuevo, se nos confunden el respirar y los rostros, ya somos
algo más que labios y pactos. Se fueron el lugar y el tiempo, sólo quedamos
atados: unidos por el placer de besarnos. Así empezamos a acariciarnos: a
dedos, a bocas, marcando calor y dando color para sentir y también para sentar.
Estamos inscribiéndonos en el otro. De ésta manera nos hacemos, nos tallamos y
nos moldeamos a siluetas cálidas que prescinden de sus sombras. Tomamos la
pausa y tememos del frío: volvemos a besarnos, volvemos a unirnos…
Blog dedicado a la redacción de escritos, en su mayoría originales. /Blog focused on original writings mostly
Tuesday, November 27, 2012
Friday, November 16, 2012
¡Cómo te atreves a quejarte!
Tengo todo un historial de tus faltas y ninguna
ha prescrito. No se trata de tus errores, esa es una lista interminable que
brilla desde el primer desacierto; es una condición ulterior: se trata de aquello
que hemos esperado que hagas, y eso; para que lo sepas, sí tiene lapso de
prescripción. No hay favores, la disposición sencillamente nos fue legada. Quien
dispone, impone; así que en cada “puedes”
ubica un “debes,” y sin signos de
interrogación…
Podrás beneficiarte de las excusas, pero no
escaparás del reproche, y sí, te hacemos débil para más pesar; no olvides que la
razón no es un bien real, sea en la vida o en el Derecho; es más bien una
balanza, y se inclina a favor de quien detenta mayor peso, el cual, ahora y sin
ti, es nuestro. No confrontes si no piensas atacar, somos condenatorios y
estamos firmes…
Se espera tu felicidad y que la aparentes, de
lo contrario: ¿para qué te equivocas? Piensa bien tus decisiones, porque no
estás a la altura de las exigencias y porque no tienes escapatoria. Te hemos
suprimido los complejos y las ganas, así que no cuentes con la soledad ni el
silencio, ajústate a tu vida de autómata y llena el vacío con lo que esté en
venta, ya te inventaremos algo para que creas que te quejas. Renuncia si
quieres tiempo y ataca si quieres respeto…
Hay quienes sirven para que otros se sirvan y
se les aborrece cuando no lo hacen bien. Ahora, vuelve a tu vida; y que no nos
perturben tus sueños otra vez. Puedes despertar si quieres, pero antes; dile al
otro, al que viene después de ti, al envidioso; que encuentre poder porque la
envidia, más que consecuencia, es un privilegio: hay tener con qué envidiar…
Espera, si te vas a poner triste, continuamos;
y si no quieres escucharnos, no vuelvas a quejarte en los sueños, para eso se
te ha provisto de bastante realidad. Ahora sí: despierta…
Y desperté sin entender mi tristeza: ¿por qué pensaré ahora que los demás tienen y yo no tengo? Bueno. A trabajar…
Friday, September 21, 2012
Conversatorio de taberna…
Dos birras, por favor. ¡Qué! ¿No quieres? Sólo los
tontos vuelven a la oficina un viernes de quincena. Si tú lo dices; me encanta
tu epicúreo concepto, este sitio es hasta feo, pensé que nada más comeríamos.
Epicúreo será tu madre, por si acaso…
Sin duda, el contendor por excelencia es la
pareja. No si son equipo. ¡Equipo! Tu pareja celebra tus triunfos únicamente cuando
los suyos están a la par o por encima, o cuando percibe algún beneficio por tu
presunta victoria; la derrota ya está declarada, a todos les molesta el logro.
A mí no. A ti también, viejo. El hecho que no lo digas no implica que no lo
hagas, o peor; que no lo sientas así. El confort del progreso ajeno descansa en
el hecho de que tengas logros propios. La comprensión estriba en la
competencia. No te molesta que a otros les vaya bien porque no compiten
contigo, porque tú compites con otros otros. Basta que hagas un opositor y
verás que hasta te harás chismoso, cosa que, según tú, tanto detestas. Ahora
que mencionas al chisme, fíjate que mucha gente confunde opuestos, sobre todo
eso de peor mejor. Las comparaciones
molestan, y molestan por lo que dan a entender. Estamos en lo mismo; otra
ronda. ¡No y que no querías! Bueno, ya estamos aquí…
Como te decía, las comparaciones; tengo amigos constantemente
emprendedores en la búsqueda de algo peor, es increíble; el hecho de que haya
algo más desventurado justifica el infortunio propio. Hasta los políticos caen
en eso. Si, compiten por los errores y no por los aciertos. Es que el acierto
es encontrar el error. Exacto; tal como los amigos. ¿Dónde y quiénes no son
así? No sé, nadie; en ninguna parte, supongo. ¿Qué te dijo tu mujer? A mí,
nada, ¿Por qué? Bueno, empezaste diciendo que el contendor, que la pareja. No
vale, pensé en voz alta, el resto es sólo un repertorio de pasto y miércoles
que me provocó agregar. Por cierto ¿Qué es Epicúreo? Olvídalo. Mira, termínate
esa birra que tenemos que regresar a la oficina. Siempre tan tú…
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