Friday, August 17, 2012

Ella, Usted o Tú (Nosotros)



Cada día la veo, entaconada, perfumada; bella: Ella. La mañana es ese ocaso invertido que en lugar de saludar, despide a la noche para promover las rutinas. Paso, peso, piso, poso y puso; sus gestos y mis pensamientos, el mundo que creo, de creer; no de crear: para hacerlo posible me toca soñar, soñarlo, darle ganas intrusas y darles la bienvenida, al fin y al cabo eso es un sueño al dormir, una especie de mezcla entre el deseo y la memoria de los sentidos, es el receso de la mente que uno pone a trabajar. Me quedo con los recuerdos no vividos, sentidos, sí, sentí dos, tres, y mil veces esos besos, esas caricias, esa sensación de mirada; mis sueños no tienen ojos, son para el despertar y sé que son los suyos. Te lo preguntarás quizás; quiso y pudo, será usted o tú, yo prefiero hablar de Ella, usted se me aleja de las letras. Un suspiro es una cápsula de aliento que se usa para ofrecer nombres al viento, como toda cápsula, tiene sus efectos: evocar, pero no es necesario, para eso viene una mañana, quisiera más bien un mañana: real y realizado, puede ser crítico, y ha de ser criticado también tan mal. Son así el soñar y el imaginar, a veces conviene, pero sin venir, en ocasiones conlleva y ni trae, es; lo sé…




Wednesday, August 8, 2012

Género’s



El suelo pisa la suela y la cuenta no acepta el cuento. El marco no tiene la marca por la raya que dejó el rayo. No usan la plata para el plato principal. El costo en la costa es tan vulnerable como sacarle la talla al tallo entre tantos arbustos abandonados. Se comen la pasta y luego trabajan el pasto, el puerto no alberga la puerta ni se usa la correa para amarrar el correo. Se acabó la cera para pintarle el cero a los barcos, el ramo ahora sin la rama y las arcas ya no se dejan bajo los arcos. Se comen las pasas y se descuentan los pasos, se deshizo la barra por usar mal el barro. Comercian las fundas para llevarlas a los fundos, no ponen cuidado con el filo; en la fila hay mucho desorden. Muy tarde les dieron el plazo para terminar la plaza, el fallo de la falla; les dicen. Bebieron el tinto y olvidaron la tinta para identificar la punta con el punto característico. Ratas a ratos, otro tema de muelles y bares y terrenos y barcos. La nada que visita en la noche y el nado en el día con los muchachos. No interesaban los libros más que las libras, hay que adaptarse a las mercancías; el medio de la media, muchos decían. La conducta por el conducto en construcción, el cejo que ya no levanta la ceja. Otro día de pueblo que dieron la sal y el sol a las orillas de las tierras…



Monday, July 2, 2012

Glosando explicaciones…



La gente se empeña en no decir cuando habla y en explicar demasiado con gestos. A ver, de qué se trata. Ayer el hombre de la taquilla me lanzó el dinero sin yo haberle hecho algo, no me importa qué le esté pasando, no quiero saberlo; pero obviamente grita desde su descontento las ganas de contar su pena al primer curioso. Puede ser. La otra vez fui por algunos tragos y una amiga me contaba lo bien que le va con esa simplicidad tan propia de unas ganas, que por lo general nunca ganan, y siempre dejan entrever. Es una máscara y muy usada. Todos somos en cierta forma infelices; los cuentos terminan en algún inicio, se sabe que después viene la infelicidad. Se ve claro al leer esos “para siempre,” yo digo más bien “siempre para;” siempre para una segunda parte. Aparte. ¿Y entonces? Ah claro, vámonos…


Después de unas cuantas cuadras, esto de caminar es como una exquisitez; la ciudad no ha sido concebida para los pasos, si no, los zapatos bellos no fuesen los de tacón alto, es inútil hacer entender que lo sano no es cómodo. Supongo que lo tóxico sí lo es. ¿No te gusta intoxicarte de cuando en cuando? A lo que vamos no es precisamente a rendir un tributo a la salud, es un daño que nos complace, y nos place por aquello de lo colateral. Es cómodo además. Por cierto, ¿cómo hiciste? Mentí, lo usual, ¿tú? Callé, lo usual. Hay tantas historias  que se escriben entre silencios y mentiras, no me explico cómo la acción en los verbos se le atribuye tanto a la habladera, a muchos les gusta decir que hacen lo que no hacen en verdad. No sé, aburre; por eso estamos aquí sin invitar cómplices; sólo coautores. Llevo días imaginándote; serán los nervios, será el riesgo, será tu cuerpo, serán tus besos. Seremos, seremos lo que no hemos podido ser. Nos miran. Siempre no habrán de mirar; la culpa es la prenda que más llama la atención y la que se viste con la más hipócrita de las vergüenzas…

Besos dices, pero…