Friday, June 13, 2014

Golpear y batir el campo enemigo…


Buscando por encimita o más bien de manera superficial, una batería es un conjunto de enseres, o fue eso, y de ahí que varias ollas tengan el mismo nombre, pero la palabra sugiere más el golpear y el batir: la pegada pues para ya irnos centrando en que esto se trata es del instrumento musical y no de las cacerolas… 

Se dice que los instrumentos de percusión son los más antiguos del mundo y la batería es un grupo de ellos,  se dice también que llegó a verse como un solo instrumento por un tema económico fruto de la gran guerra, puesto que era mejor pagarle a cada vez menos músicos, ahí vemos que desde hace bastante ya la música era vista como un gasto, pero bueno, esto no trata de eso… 

Soy de los que piensa que incursionar en la música desde la adolescencia, al menos en esta generación que hoy todos pasan de treinta, fue un gesto de inconformidad con la época, conocí pocos a quienes le aplaudieron eso de querer ser músico, y entendamos esto, querer ser músico a principio de los noventa era como decir no quiero seguir estudiando, entonces la música, además de gasto, también se le vio como una pérdida de tiempo. Décadas anteriores fue vista como arte, como lenguaje que se rebelaba y que los jóvenes traducían en protestas, citemos al punk, y aprovecho el punk para acotar: hablamos de música aquí en este texto cuando nos referimos al rock, porque para cualquier padre de los noventa era encantador si su hijo incursionaba en la música folclórica, y aquí quizás me estoy poniendo regional, pero sigamos… una decisión así no se toma solo, también es el momento de los deportes, entonces, por lo general, esa era una decisión que se tomaba entre los cuatro cinco que, inconformes con lo que eran, decidieron convertirse en una banda y vamos a detenernos: ¿por qué? ¿Por qué la música fluía y fluctuaba en nuestros seres? Hay autores que nos dicen la generación MTV, pudo haber sido inducido, incluso en Caracas había un canal de televisión exclusivo para videos musicales. Tampoco trata de eso esto. Prefiero seguir. Cada uno se pensó como estrella y como estrella se fueron todos por la guitarra (eléctrica) y pero hubo que conformar la banda y siempre quedan esos dos últimos a los que les toca el bajo y la batería… 

El amor nace de la convivencia, se profesa en otras culturas, y vale para la música. Llegamos al punto en el que hasta un antojo requiere disciplina, aquí es cuando la mitad abandona y la otra mitad se apasiona. Descubren que la música sí es un arte y hasta una ciencia, se adentran, investigan, y poco a poco se convierten en la banda que ya puede tocar canciones y presentarse frente a terceros. Volvemos con el baterista. Los contratiempos (nada musicales sino de la vida) No cabe en un cuarto (no de alguien clase media baja) No puede tenerla en la sala (molesta) No puede tocarla cuando todos se van porque perturba a los vecinos. ¿Cuándo se descarga? Cuando se va con el resto de los compañeros a las llamadas salas de ensayo (cuartos acondicionados para tocar que se alquilan por horas) Es ahí donde se pone un poquito en práctica la teoría, entonces también molesta, porque el resto de la banda quiere una disciplina ulterior. Así llegan los BDA (Bateristas De Apartamento) a la adultez… 

La batería es un símbolo, y eso es a lo que viene esto, al menos un símbolo que evoca una época, un pensar actuando o un actuando para pensar, porque sin estar prohibido puede causar adicción, y dicha adicción molesta al vecino, que primero fueron los padres y que luego fueron las parejas, pero es así y se tendrá que vivir con eso, a tal punto que se transforme en un sentir y como sentir invade a otros momentos, por eso tal vez quien es baterista (y reúne lo expuesto en párrafos anteriores) Asume con dignidad el rechazo y sigue, hasta para cumplir con las obligaciones de su vida madura, bien por los bateristas. Salud…

Friday, June 6, 2014

vintage III


Los Kalkitos eran una forma de entretenimiento, de niños se jugó mucho con ellos, los vendían en los Kioscos. Consistía en un grupo de figuritas, por ejemplo de La Guerra de Las Galaxias – yo las tuve – las cuales, se colocaban sobre escenarios que venían dentro del empaque. El placer estribaba en que para colocar el personaje sobre el escenario, había que tomar un lápiz y rayar por encima de la figurita durante cierto tiempo, hasta que la figurita pasara del molde al escenario, lo divertido era que podías colocar la figurita en cualquier parte del escenario, este último era de un papel especial – o así lo recuerdo – para que soportara las figuritas sin que se deterioraran muy pronto. Pudiera compararlo con pegar barajitas en un álbum, algo así, pero no sé si es por la nostalgia o porque fue parte de la infancia, pero era lo máximo…

No me imagino a un adulto de hoy tratando de transmitir el mencionado placer a su hijo, los Kalkitos no vienen para Tablets. Para nadie. Son algo muy vintage… 

En esta historia global, sin importar los espejos y el reconocimiento: todos somos uno y ese uno es general, pero es más bien generalizado, y habría que verlo con detalle porque si de cuando niño uno era varios por el espejo, hoy no hay varios sino unos, que se suman en pensares y costumbres, por ejemplo en la ropa: más allá de la moda, es uniforme y uniformemente, así es la moda... Mi esposa me dijo que todos nacíamos con la semilla, con la semilla de querer ser globalizados. De ser así – y aprovecho mi delirio – entonces los varios del espejo algo dejaron, posiblemente no se fundieron del todo, sino que más bien se agruparon, o se escondieron, esperando a lo mejor un estallido, o un colapso, y así por fin llegar a reconocernos. Pero por ahora y hasta el momento, por lo global nos dirigimos. Se nos muestra primero lo que después se nos sugiere para luego imponérnoslo y al final verlo como un precepto, la política por ejemplo, el hecho de opinar sin saber, porque es que no me cuadra, o sencillamente está mal, antes era mejor, bla bla bla bla bla… 

¿Quién siente miedo? Quien vio al Poder en su camino recorrido. ¿Y quién tiene Poder? Quien se hizo con el miedo en su recorrido y caminó… Pero lo último lo abordaremos en otro momento, por ahora nos quedamos con el niño que ahora es adulto y su dilema, uno de sus varios él no quiere ser pendejo…

Monday, June 2, 2014

vintage II


Encontré que vintage es un calificativo que se usa para algo que fue, que se usó, que era de buena calidad pero que no ha pasado tanto tiempo como para se le llame antigüedad. Por lo que puedo decir que los treintones de ésta época y junto con los todavía mayores; tuvimos una infancia vintage y vintage es hoy todo lo que nos traslade a esos años… por eso hablar de una sala llena de espejos en un apartamento, así como jugar con kalkitos, es remontarse quizás a lo previo del posmodernismo, el cual a su vez es previo a la globalización… 

Si la moda de una infancia hoy se enmarca en lo vintage, la adolescencia de ésta se enmarca en la posmodernidad; y si este niño ha concebido en la duda, producto de ese intento de reconocimiento en una sala de espejos, un patrón de pensamiento y por ende de vida; cuando le nacieron tormentos propios de estar más cerca de hacerse adulto, se tuvo que hacer con pequeñas historias que se sumaban y restaban, quedando así disperso entre perspectivas y puntos de vista, y con eso, como insumo; construir sus sueños de generación equis… 

Fue entonces el momento de ir a la universidad, para ser alguien en la vida, pero también el de aprender a tocar un instrumento musical, para que en la vida, ese alguien, sea también para sí. Para no entregarse por completo y en bandeja de plata a lo que vendría: a la gran globalización… 

El niño siguió con sus fragmentos, todos esos que eran parte de él (todos los del espejo) y su forma de ser empezó a dudar partiendo del delirio; se es alguien, pero él se siente algunos, o sea, se siente que es más que un alguien, pero no contó con la característica, con lo global pues y descubrió que todos sus algunos se iban a fundir en un solo alguien, entonces entendió el precepto con el que creció: ser alguien en la vida no es sumar tus pequeñas historias, sino fundirlas en una sola historia global sin importar los espejos y el reconocimiento: todos somos uno y ese uno es general… 

¿Quién siente miedo? Quien vio al Poder en su camino recorrido. ¿Y quién tiene Poder? Quien se hizo con el miedo en su recorrido y caminó… Pero lo último lo abordaremos en otro momento, por ahora nos quedamos con el niño que ahora es adulto y su dilema, uno de sus varios él no quiere ser pendejo…

Friday, May 30, 2014

vintage IV


El miedo, el miedo nos lleva al lado oscuro, dice Yoda en La Guerra de las Galaxias. El miedo se encarga en muchas ocasiones de hacernos conscientes de los peligros externos que nos pueden amenazar, acabo de leer en National Geographic. Es un instinto común a todos los seres humanos del que nadie está completamente libre, vi en ProyectoPV. El ánimo que piensa en lo que puede temer, empieza a temer en lo que puede pensar, dijo Quevedo. En fin, el miedo es y el miedo está, más allá de asumir simplemente que ambos son to be, y como en los Kalkitos, también se le coloca en un escenario… 

Recorremos el tiempo, a los pensamientos, movidos por la perturbación de no haberse reconocido del todo en una sala llena de espejos. Crecimos con eso, hicimos muchas historias, las fundimos en un guayabo generacional y hoy, hoy sólo esperamos el estallido… obedientemente molestos, porque la ley la obedecen los tontos y a los tontos se les llama pendejos, pero cuál es su relación con el miedo, que el precepto que se nos impuso para vestirnos, vino del mismo lugar que este otro precepto que es el descontento, ese que nos lleva a sentirnos menos tontos por desobedecer, sabiendo incluso que los únicos que no obedecen conforman el Poder porque desde allí se crean las leyes, desde allí se dice cómo hay que rebelarse y cómo se desobedece, y así llamar tontos, o como prefieran, a quien ha optado por cumplirles la ley que crean tan simple porque se dio cuenta que también crearon la insurrección, entonces, esa parte de aquel niño que de adulto no quiere ser pendejo asumió que, la rebeldía yace en la elección, convencido y para vencer a la lo confuso: me visto así porque a pesar de que se nos impuso, yo lo elijo, y salgo a la calle a protestar porque sabiendo que el Poder es quien se sirve del miedo en el escenario, yo lo elijo… ¿Quién siente miedo? Quien vio al Poder en su camino recorrido. ¿Y quién tiene Poder? Quien se hizo con el miedo en su recorrido y caminó…

De Revista de Letras, a propósito del guayabo generacional, cito: jóvenes occidentales que no habían conocido guerra ni posguerra y que habían crecido con el auge del consumismo, los niños de la sociedad de bienestar, los descendientes de los que habían intentado cambiar el mundo en los 60, y no era, precisamente, alegre. Una generación a la que Kurt Cobain, líder del grupo Nirvana, dio el pistoletazo de salida y además puso música, estética y sentimientos antes de convertirse él mismo en la metáfora del No Future mediante la bala con la que se suicidó en 1994 dejando a toda una generación, caracterizada por la falta de fe, aún sí cabe, más a la deriva… 

Pero al hablar de los equis creo que hace falta hacer algunas menciones sobre Jean-François Lyotard y su visión de lo posmoderno: la ciencia y la educación pueden conseguir que el individuo se emancipe de todo aquello que lo oprime o impide que se autogobierne… el saber tiene su fin en sí mismo; su objetivo es el saber por el saber, sin encontrarse supeditado a ningún otro elemento externo… Y bueno, así íbamos hasta que decidimos globalizarnos, cuando dejaron de haber varios yo (o él) en una sala llena de espejos…

Monday, May 26, 2014

vintage


Un niño empieza a crearse la imagen de cómo lo ven cuando experimenta el verse (y reconocerse) frente a un espejo; – eso lo leí por ahí – algunos tardan más que otros y supongo, dependerá del hogar donde crezca y del tamaño del espejo…  una madre que siempre gustó de la moda cubrió toda su sala de espejos, no sé explicarles si ahí cabe el término vintage pero veo que todo lo que hoy se habla de hace como treinta años, se le dice así. El niño se vio, pero no supo reconocerse porque se encontró con muchos, muchos  niños como él. Alzaba la mano y todos la alzaban, pudo ver varios niños por la espalda, incluso alzando la otra mano; esa que no es la que él alzaba. El niño no se hizo una sino varias imágenes y nunca dio con saber cuál de todos era él. Fue creciendo, se vio en otros espejos, pero como la inseguridad quedó arraigada en su ser, un solo espejo no le decía si el que veía era precisamente él… Con el tiempo aprendió – quizás más bien asumió – que tantos él podían ser otros, pero que todos los otros son en parte una parte de él. Eso hizo que al interactuar con alguien dudara de cuál de los otros era a quien ese alguien podía ver… Como todo niño que hoy es adulto, también fue adolescente  y adoleció bastante: el amor imposible, ¿a cuál de los él ella veía; será que si el que vio fuera otro, si se habría sentido atraída? Los reproches, para con sí mismo y desde los demás. Las faltas y sus sobras y eso que siempre nunca hizo falta… Aprendió a escuchar lo que veía y a ver lo que oía, a tocar con los labios y a besar con las manos (sí, en algún momento vinieron otros amores y posibles) Aprendió que si él tenía a varios consigo (todos que veía en los espejos) pues todo podría ser así, es decir, si le decían algo ese algo tenía una espalda y un costado, un lado que se levanta distinto al que fue pronunciado. Eso lo llevó a aprender otra lengua, y se sentía identificado pues no es lo mismo ser y estar que asumir simplemente que ambos son to be… Un día le dijeron, cuando ya había terminado el colegio, que la ley era para los pendejos, y como esa frase tenía espaldas y costados, también entendió que los pendejos eran de la ley. Eso lo llevo a preguntarse de dónde venía esa ley, y en tantas respuestas simplificó que venía del Poder, el Poder entonces creaba leyes para pendejos, y para no seguirlo siendo (eso, pendejo) había que estar fuera de la ley. Y fuera de la ley están los que la crean (desde el Poder) Por lo que acatar se convierte en algo molesto y a muchos les molesta no tener su cuota de poder. Algunos disfrutan lo prohibido por eso y algunos otros encontraron que de eso se trata el miedo… ¿Quién siente miedo? Quien vio al Poder en su camino recorrido. ¿Y quién tiene Poder? Quien se hizo con el miedo en su recorrido y caminó… Pero lo último lo abordaremos en otro momento, por ahora nos quedamos con el niño que ahora es adulto y su dilema: uno de sus varios él no quiere ser pendejo…

Monday, May 19, 2014

y por ese placer esbozamos una sonrisa…


El sol sale para todos y el placer también, aunque se vista de sufrir y aunque el sufrir duela. Se reunieron los amantes para contarse sus problemas y qué mejor que un problema para tener una razón. Ella, pobre de ella, él; qué broma con él. No hay lástimas aparentes, la lástima no cae por las cascadas del placer y de colarse por alguna corriente, se cuela por esas por donde pasan la grandeza y el narcicismo, que son las mismas que dejan fluir a la arrogancia y que nosotros navegamos como egos. Pero ese navegar, ahorita, que lo explore otro… Estamos juntos para sufrir, pero sin verlo como falta de piedad o como cuando la tiranía nos oprime y nos somete a su voluntad, no; es más bien un… cosquilleo en la mente… o volvamos mejor al agua, digamos, en lugar de cascada, río. El río trajo sus piedras y el agua viene revuelta; para andar mojado siempre más no hundido, porque hundido es como ahogado, y ese es el punto, sufrimos sin sufrir del todo; sufrimos, pero con una salida de emergencia y sé que a ninguna parte nos lleva, pero es como un descanso, un alivio efímero que nos prepara para seguir sufriendo. El agua se alborota y se tranquiliza, como el sol y sus calores… Dedicamos mucho al sufrimiento: primero creamos la necesidad de sufrir por algo que no necesitamos, pero ese algo se pone de moda, y esa moda cuesta más que nuestras manos a la obra, por lo tanto y por ahora, el algo es nada y por la nada de ese algo deviene algún sufrimiento. Invitamos a la molestia, convivimos, en este caso por ejemplo.

Si volvemos al río o a la cascada, bueno, no nos ahogamos, seguimos con la corriente y ésta nos pone otra vez al principio, tal vez para que en algún momento nos ahoguemos y tal vez esa sea la salida definitiva, pero no queremos morir, queremos seguir sufriendo, y no sólo por algo, sino por alguien, porque ese alguien también sufre y por sufrido decidió oprimir. Porque hacer daño le place tanto como al primer sufrido estar encadenado a eso; una relación perfecta pues ya que no hay lástima. Nos acostumbramos, nos mojamos, aprendemos a nadar y chapoteamos entre risas como si no sufriéramos, pero ese es el punto: sufrir da placer y por ese placer esbozamos una sonrisa…



Monday, May 12, 2014

repetir por olvidar


Todo usurpador debe reflexionar sobre los crímenes que le es preciso cometer, y ejecutarlos todos a la vez, para que no tenga que renovarlos…” Nicolás Maquiavelo 

Debido a que lo malo no ha sido del todo bien hecho, hay que renovar. Por eso los ciclos, lo sistemático, y así poco a poco pasas a los pasos. Pasamos por la justificación, pesamos las razones, pisamos las lagunas, posamos para los noticieros y pusimos pues, el ciclo de nuevo… Hemos justificado al abuso por la esperanza inducida que conlleva a la desesperación. Hemos jugado al sube y baja y al toma y dame con la razón para que el peso de los argumentos estribe precisamente en los hechos; sabemos que vamos a alterar y luego criticamos a los alterados. Todo aguacero empoza pequeñas aguas que salpican los pisoteos de la rutina, bien sea por falta de desagüe (o desahogo más bien) o bien sea por deficiencias en la construcción de las bases; a todos se nos ensucian las apariencias en algún momento. Hemos posado una y otra vez cada salpicadura en un intento de indignación que la amnesia nos hace repetir por olvidar lo que ya una vez ocurrió; nos hacemos noticia y volvemos a hablar de lo mismo para luego no lograrlo recordar. Así pusimos todos estos ciclos, en el trabajo, con la pareja, con el vecino; y con la situación del país…

Tuesday, April 29, 2014

Silere


Llegó el día en que no podíamos hablar, no sé si a todos juntos, no sé si a todos a la vez nos pasó. Yo me di cuenta cuando empecé a caminar para ir al trabajo y vi cómo cayó del bolso de una muchacha unos cuantos billetes de baja denominación; alcancé el dinero y la llamé, dije: señorita y ella volteó hacia mí. Estaba por decirle que el dinero en mi mano era su dinero, y ahí, justo ahí, no pude hablar. Las palabras no salieron, así que moví los billetes en mi mano como simulando un abanico y la muchacha se ofendió, bueno, no hace falta decir qué pudo haber pensado o cómo pudo haber entendido mi gesto, la cosa es que siguió su paso y yo me quedé con su dinero. Pasé por una tienda y no pude hablar con el dependiente, con el muchacho que la atendía, me hizo un gesto de rechazo y seguí. Llegué a la plaza, tomé un libro que tenía en mi bolso y leí; todo lo entendía, leí en voz alta y escuché claramente cada palabra, cerré el libro y traté de decirle algo a alguien, cualquier cosa, un piropo a una chica, algo estúpido como: el amanecer es la esperanza que se viste de belleza en una sonrisa como la suya, señorita, pero no, no podía decirlo, me sentí como un loco, pero aun no desesperaba, soy penoso también, así que el miedo al rechazo, o a la aprobación, pudo haberme traicionado. Me senté al lado de un señor y abrí el libro de nuevo, leí en voz alta y el señor volteó hacia mí, quiso preguntarme algo pero no pudo, miró mi libro y leyó por un par de segundos en voz alta y lo oí, así que no era mudo, cerré el libro, nos miramos, arrugamos ambas frentes, movíamos las cabezas como si fuéramos a toser o a estornudar, pero no podíamos hablarnos. El señor hace unos cuantos gestos sin mucha paciencia hasta que entendí que quería mi libro, que quería que lo abriera, esta vez miró la escritura y habló: no podemos hablar mientras el libro no permanezca abierto…


Sosteniendo el libro entre mis manos me pronuncio: debe ser una especie de maldición y si no es eso es una locura entonces, pero no podemos hablar con el libro cerrado, no podemos hablar sin el libro a la mano, pero no sabemos si sólo somos nosotros o esto le está pasando a más personas, usted a dónde iba, a usted qué le importa, le digo porque podemos cerciorarnos por aquí mismo por la zona, así sabremos si estamos locos o malditos, o si es una epidemia, pandemia, agregué al final y empezamos: Quiero que seas débil. Quiero que seas tan débil como yo. Le dijo el señor a una señora que pasó y puso cara de querer replicar pero calló, y también cayó en una especie de impotencia, yo le expliqué a libro abierto, cual predicador, qué sucedía y ella se acercó al libro, pasó algunas páginas, leyó El amor es el deseo de encontrar a la mitad perdida de nosotros mismos, y luego nos dijo que quería saber si le ocurría a todo el mundo. Ya éramos tres y un solo libro, pasaron dos muchachas y la señora tomó el liderazgo, vale decir, tomó el libro, se acercó y dijo: La gente, al ver a alguien moralmente humillado, se alegraban demasiado como para permitir que sus explicaciones les privaran de su placer. Las muchachas sonrieron, y la sonrisa se extendió hasta el señor y hasta mí, pero cuando quisieron decir algo, no pudieron. Con un poco de desorden al explicar pues, ya sumamos cinco, tenía el libro en la mano y aproveché: el amanecer es la esperanza que se viste de belleza en una sonrisa como la suya, señorita. La más sonriente tomó el libro y se percató que no leí la frase, pasó algunas páginas y dijo: el amor empieza en el momento en que una mujer inscribe su primera palabra en nuestra memoria poética


Empezó a pasar el tiempo, se sumaba gente y ya la situación se estaba poniendo caótica, éramos muchos para los pocos que podían hablar, alguien me pidió el libro, pero no lo quise dar esta vez, se me venían todos encima así que prediqué: no sabemos si pasa únicamente con este libro, no creo que se trate de un hechizo, ni de una maldición, a ver, aprovechemos que hay un par de librerías por aquí y veamos si podemos cada quien tener el suyo y listo. Y así hicimos, una veintena de personas comprando títulos masivamente, quién lo diría, algunos me pedían sugerencias y bueno, por primera vez, de tantas veces que recomendé libros a mis amigos sin éxito, la mayoría acató cual orden qué libro les sugería. La muchacha más sonriente, que iba con la otra muchacha un rato antes, se quedó conmigo, por un momento pensé que era yo, o que fue mi frase estúpida, pero no, se quedó porque le gustó el libro y afortunadamente para mí, no lo había por los alrededores. No fui a trabajar, obviamente, estuve toda la mañana leyendo e improvisando: Parece como si existiera en el cerebro una región totalmente específica, que podría denominarse memoria poética y que registrara aquello que nos ha conmovido, encantado, que ha hecho hermosa nuestra vida


Pasaron los días, pasaron muchas cosas, en la oficina todos tenían un libro a la mano, las conversaciones pasaron de las marcas de ropa a las marcas en las páginas para no olvidar alguna frase. Se volvió más interesante la descripción de una mujer desvistiéndose que la imagen de una mujer desnuda. Fui con la muchacha sonriente a un restaurante y resulta que los libros ocuparon los puestos de los celulares, sí, el celular pasó a segundo plano. Cada mañana le gritaba a mi imagen frente al espejo esperando no despertar de este sueño, al ver que no podía hablar, me alegraba. Los mensajes de texto también tomaron un mejor lugar y un mejor momento, era la forma de comunicarse a distancia, sorprendentemente la escritura mejoró, aumentaron las redacciones propias y disminuyeron los mensajes de cadena. Fue un acontecimiento global. Los políticos hablaban con libros en la mano, los protestantes se documentaban, los malandros se vieron obligados a leer, a robar menos pues porque no podían intimidar con las manos ocupadas por un libro, se puso de moda abrir librerías, superaron en número a los puestos de lotería. La música, el cine, la televisión, todo había cambiado, el libro se volvió como un amuleto. Económicamente la demanda de libros enloqueció el mercado, de ello devino cualquier cantidad de bolsos y carteras de alta y de baja costura, para que todos tuvieran su libro a la mano, por contenido, por su estética, por su expresión artística combinada e incluyente. La gente más joven empezó a agruparse por estilos de libro, ya yo pues tenía una relación con la muchacha, y por supuesto el libro fue esa especie de cupido, nunca dejamos de citar; hasta cuando peleábamos, hasta cuando teníamos muy duros momentos: La primera traición es irreparable. Produce una reacción en cadena de nuevas traiciones, cada una de las cuales nos distancia más y más del lugar de la traición original


Pasaron muchas cosas, pasaron los días, hoy por ejemplo estoy a punto de casarme por civil, las imprentas tomaron el poder en muchos espacios, las editoriales tenían infinitas prerrogativas, a los escritores se les veía como divinidades. Nacieron nuevos egos, nuevos escenarios, un nuevo pensamiento que influía muchísimo en la población, mucha gente se aisló, mucha gente abandonó rituales, tradiciones, nació el tráfico de libros, la manipulación a través de la palabra escrita. El uso del papel ya no era tan responsable, y poco a poco a la gente le fueron cambiando sus valores morales, poco a poco, poco a poco nos fuimos convirtiendo en lo que solíamos ser antes del Silencio, así se le llamó al fenómeno de la plaza, y no por ser vanidoso, pero nunca recibí mérito o mención de algún tipo. Se inventaron múltiples historias sobre el origen del Silencio, cada quien creía lo que quería, y ya pues, frente al registrador, a punto de contestar la pregunta clásica que se hace en el matrimonio, con La insoportable levedad del ser en mi mano; y cerrado, contesto: sí, acepto…


Monday, April 21, 2014

también seguiremos hablando de empatía


¿Qué es conceptualizar? La primera artimaña del pensamiento inducido. Es la organización de las ideas en conceptos, para así tener claros los argumentos que deberíamos enmarcar en los mismos; algo así; algo así leí. Aquí despegamos con el delirio: todo pareciera tener explicación, todo pareciera tener una palabra que lo defina. Entonces me apunto – para conceptualizar – qué es empatía; una farsa, quién la siente, nadie. Admitirla como sentir equivale a admitir la equivocación cuando en la admisión misma yace la grandeza; eso es. Oye creo que me equivoqué, discúlpame, por favor. Falso. Así como también; me pongo en tus zapatos, te comprendo. No. Lo que se comprende es el reconocimiento a lo brillante que somos cuando nos damos cuenta de que el otro debe estar padeciendo algo, y somos más brillantes aún cuando lo recreamos, pero sin el pesar del sentimiento: eso lo llamamos empatía. Entonces suponemos, para luego criticar creyendo que un ápice es una gran historia; y qué es esto último: no hay que leer tanto para darse cuenta que parecemos hacernos de pequeñas historias, y que estas pequeñas historias se parecen mucho a las de muchos otros. Nos damos cuenta hasta por el color de la ropa, o mejor, por la marca, y por la marca sabemos qué tal se habla la jerga, y por la jerga sabemos más o menos dónde vive (o dónde le gustaría vivir porque por ahí anda) y que por dónde vive (o quiere) sabemos su inclinación política, así como la política alimentaria, o alimenticia, da lo mismo. Sumamos las pequeñas historias y se nos revela el gran relato, el gran precepto que sin razón aparente todos seguiremos. Como también seguiremos hablando de empatía, y de ahí pues comprendernos. Pero no, no hemos comprendido, se trata de nosotros, apenas hemos dado el primer paso que sería el haber reconocido en el otro, con paciencia, y sin perder la compostura, que eso que lo acongoja puede también llegar a nosotros y que cuando nos toque, también nos desesperaremos, y nos desesperaremos más cuando sintamos que no se ponen en nuestros zapatos…


Monday, April 14, 2014

chofer con carro propio


Puente en construcción. Así dice el anuncio que me topo cada vez que visito a Animus. Duermo para soñar y empiezo el camino, emprendo vuelo, pero llego a una cueva, la cueva dice Pensamientos, pero debido a que su entrada es muy baja, he de dejar de volar. Camino, los pasos no se afincan mucho ya que el suelo es blando, pero desconozco si es arena, si es barro, desconozco de qué está hecho. Puedo seguir el paso pero sin premura, el tiempo de los sueños es paciente, busco con mis manos, percibo la textura y tomo un poco para contemplar el material, gris, pero fuera de mi conocimiento, podría imaginar que así es la arena de la luna, pero eso es producto de lo que traigo en mi bolso – olvidé decir que al soñar, siempre cargo un bolso – suelo llenar ésta, más bien mochila, de nombres, me gusta pensar que sueño con gente real pero que en la realidad ignoro, o me ignoran, no he determinado el poder de mis deseos, por ahora, sigamos adelante sobre este suelo gris y suave, neutro, sería una mejor palabra, libre de prejuicios, sería mi interpretación, camino, veo preguntas esparcidas y respuestas guindando, dudas de mi realidad, de la certeza de mi futuro, el futuro no es incierto, inciertos son los hechos sobrevenidos, y depende, porque hay veces en que el presente te va dejando piezas para avisarte que parte de un todo habrá de completarse, y que el tiempo de los despiertos es más emocional que el de los sueños, por lo tanto, la impaciencia puede que venga de afuera, diferente a esta paciencia, que viene de adentro, leo Cuándo, y sin tilde también: Cuando, leo Por qué, así como Porque, pero de resto son puntos suspensivos…
Abro el bolso y saco algunos pronombres, la primera pista para las preguntas. Por lo general es así, la duda es como la oportunidad, ambas tienen que ver con gente, como los nombres que traigo a mis sueños, pero no hace falta la pronunciación, la voz de los sueños tiene su propia lengua, cualquiera que vea a otro dormir lo sabe cuando el dormido habla, pasamos por el dialecto, sin traducción. Empiezo a preguntar dentro de la cueva: ¿por qué ella? ¿Cuándo tú? ¿Por qué nosotros? El viento sopla y empuja las respuestas, deduzco que un tú hacia mí es un yo, entiendo entonces que la respuesta es conmigo, pero no se qué responder. Busco en el bolso, pero me pongo nervioso, temo no sacar el nombre correcto, es raro el azar del sueño, decido mejor quedarme con la duda y despierto…
Nada, un día lleno de porqués y de cuándos, por ejemplo, ¿por qué tanto tráfico, tanta crítica y tantos tontos fundamentos? No hay un solo porque para alguno de mis porqués, pero bueno, esperemos a la noche…

Dicen que el amor se refleja de distintas maneras, por ejemplo, una metáfora relativa al tiempo, a propósito del amor, es cuánto tiempo se toma el ser amado en llegar a tus ojos al saber que esperas a la entrada de su hogar. Pero, cuando el hogar es el mismo, ¿aplica? – Supongo que aquí deberíamos poner más de un porqué, en una, y en dos palabras – Las razones varían, por eso dicen lo que dije al principio: el amor se refleja de distintas maneras. Corrí con suerte y volé un poco antes de volver a entrar a la cueva y antes de escaparme de las preguntas viudas y las respuestas huérfanas. Sigo adelante, abro el bolso, el animus es un puente, un puente dentro de una cueva, me imagino. Así de grande es esta cueva y así de muchas son las dudas. Despierto…

Olvidé decir que soy chofer con carro propio, llevo para acá y llevo para allá, ven, búscame, y justo cuando iba buscando, pum, choqué el carro. Otro día de porqués…

La arena de la luna empieza a humedecerse, pero ya no son mis manos mi camino, estoy descalzo, uno no sabe cómo va vestido cuando está soñando, percibo una orilla, un mar plateado de poco oleaje, paso de respuestas a ventanas, ventanas sin transparencia, parecen cuadros, una galería, pero de lejos lucen como estrellas, y como estrellas iluminan, veo algo como mi rostro a través de las ventanas que guindan, pero no me veo solo cada vez que me asomo, en una, por ejemplo; me vi acostado acariciando las piernas de un nombre importante que siempre llevo en mi bolso, es el nombre de mi presente, un presente que también es futuro. En otra ventana me veo como si fuera un niño, en otra como si fuese un animal, un animal desconocido. Hay una ventana que resalta, parece vieja, empañada, la textura del clima es rara pero lo deduzco por un par de palabras trazadas con un dedo, como si alguien hubiera estado aquí antes y se detuvo en una especie de aburrimiento; se leen Silencio, y Olvido. Aunado a las preguntas, esto más bien sería una reflexión, en el bolso cargo antagonismos, por lo que puedo hacer conjeturas: ¿cuándo olvido? O ¿por qué del silencio? Porque el recuerdo tú, y del ruido yo... Despierto…

Hay cierto alimento para el despertar con mal humor cuando se duerme con dudas, algunos sueñan con lo que no tienen, otros sueñan con lo que no comprenden. Eso explica los reflejos de la mañana, esos instantes frente al espejo tratando de aceptarse, y de resignarse a una afeitadora, o a un set de maquillaje, el día promete ser igual, pero hoy no trabajo, ando sin carro, así que empiezo a caminar…
Curiosamente las dudas se disipan con los pasos, distinto a los sueños, hay como un comprensión mientras se lleva el ritmo en las aceras, o quizás sea sólo olvido y silencio, para volverlo a recordar en el próximo sueño…

Una playa de noche es más real, pero quizás esta playa queda en la luna y dentro de una cueva, con ventanas, recuerdos y palabras, todo haciendo ruido mientras avanzo, ahora que camino en el sueño, es extraño, pero sigo soñando lo mismo, es probable que los pronombres no hagan tanta falta, porque siento que el único indicado es yo, o sea, soy yo: quien camina y duda dadas las sensaciones e incertidumbres de la realidad del día. Ya no hay más arena, ni mar para mis pasos, sólo un letrero al final de esta vía: Puente en construcción…



Thursday, April 10, 2014

característica compartida


Podemos decir que la búsqueda actual consiste en una danza de dedos sobre teclas obedeciendo tal vez a cierta melodía del pensar. Esto nos lleva a ver notas entre palabras y de ahí, instintivamente, hacemos de las frases unos cuantos acordes. La imaginación es amplia, hubo quien bautizó estos lugares para buscar como una autopista de información, también hubo quien percibió inmensidad, y bueno, para ésta, está el mar. También ha habido galácticos, por eso van por el ciberespacio, pero en fin, volando, corriendo, o bailando, al lugar se le llega con teclas, teclas que son letras, y que fungen incluso de bloques, para que hablemos de edificar, construir, y puede que también de erigir. Todo junto y al mismo tiempo, como un sueño pues… 

Conseguí dos palabras: putamen, lugar del cerebro que se ocupa, en parte, del control motor del cuerpo, especialmente movimientos voluntarios. La otra palabra es ínsula, también en el cerebro, y aquí vale citar un poco: “Antonio Damasio ha propuesto que esta región empareja estados viscerales emocionales que están asociados con experiencia emocional, dando cabida a los sentimientos de consciencia… En mi delirio la mente lamenta, y la inquietud por el cerebro es que en estos dos lugares, los cuales se ponen intensos con el amor y el amar, se alborotan de la misma forma con el odio; pero seguimos delirando, amar es necesario, así que supongo que odiar también, entonces, quien no ha podido convencernos con amor, – de las tantas cosas de que nos han querido convencer – puede ver en el odio una oportunidad; y si éstas están ligadas a personas, ya tenemos además de algo, alguien a quien odiar. Si por amor obedecemos, pues por odio también. Y eso me lleva a creer que en la disidencia no hay otra cosa que otra forma de obedecer… 

Nos mezclamos, a partir de una característica compartida, el gusto por la música o el disgusto por el reggaetón, por las películas que nos dejan pensando, o por los libros que nos han puesto a suspirar, por la situación del país, de la región, por las ganas de vernos a cuerpo entero, por los amaneceres juntos y solos, por una noticia y por quien la dice, por lo que nos han hecho ver en los interlocutores, por la falta y la sobra, pero sobre todo por la falta, porque llegamos a odiar lo mismo pero no de la misma manera, porque nuestros odios se cruzan pero no se abrazan, y así, como al amor – que se le confunde entre rostros y gestos – hemos segmentado al odio también, y con la plena seguridad de estar claros, no estamos más que confundidos…




El amor y el odio activan zonas similares en el cerebro:

Friday, April 4, 2014

Sacar la piedra...


La palabra es el testimonio de los hechos, más por lo que se interpreta que por lo que pronuncia… nos hacemos intérpretes y como tal difundimos, usamos el lenguaje, las imágenes, volvemos incluso y repetimos los hechos, la recreación de la palabra pues… y reconocemos el ciclo; pero la cosa es cómo se cuenta, la voz del tiempo: quién lo dijo y de dónde proviene, por ende, no debe ser lo mismo; esta vez no es así… 

Me contaban lo que no quería escuchar pero tenía que calármelo – según Orwell eso es La Libertad – como la voz se sentía libre, escuchaba – el que calla otorga – y mi silencio se asume como sumisión mientras mi mente se bloquea, es así mi disidencia; cerco mis opiniones, aíslo mis ganas de replicar… 

La palabra es rebelde, se ponen en guardia los insultos y las opiniones, se unen dentro de mi silencio, voy a una cita y espero con ansias que termine en sexo… presumo de lo que sé y de lo que ignoro, trato de sacar del cerco lo útil, lo halagador, lo que necesito pues ante esta situación, me tardo, me pongo torpe, no doy con lo que creo que debería, empiezo a sentirme inseguro, observo un esbozo de risa y lo asumo como burla, ya mi cerco luce a barricada, me pongo grosero, escatológico, y mi conciencia me dice que es por mi libertad. Y así entonces, libremente, vuelvo a pasar la noche solo… 

La palabra es el trampolín del pensamiento, paso días ocultando en decires lo que grito en silencio, algo se escapa, pero no en el oportuno momento, de pronto, mi habla no me obedece y pierdo la forma de expresarme, no me queda de otra que asentir de los demás sus argumentos y, de los pretextos de los otros, disentir. Como todos, en nombre de la lucha, la misma que he perdido dentro mi cabeza. Ahora y sin vergüenza, me oculto la cara y me expreso con piedras… 


Wednesday, April 2, 2014

Evolution…




Tomé la imagen de una película noventosa en la que el mundo se salva gracias a un champú, quien la vio sabe qué marca es y de qué película hablo. Es interesante el tema de los nombres, soy de los que cree – porque algunas lecturas me han llevado a creerlo – que los hechizos pues, devienen de alguna metáfora que abraza a la fonética. Puedo permitirme el atrevimiento, puedo decir que un sentimiento – hablando de fonética – es un sentir que miente, o que en un plácido ser, el placer se lee entre dos palabras, al igual que el deseo, que puede evocar al sexo. Una necesidad puede ser una necedad al quitarle el sí, y un también es una forma condicional. Todo eso le da sabor a la ensalada que nos preparamos en el cerebro a la hora de pensar. Entonces, tomando lo último expuesto, puedo también escribir que lo necesario para unos estriba en una condición de necios, por lo que al exigir – producto de la necesidad – puede interpretarse como mera malcriadez de unos cuantos narcisos. Tal delirio puede navegar por las mentes – si no me creen, busquen alguito de numerología, por ejemplo – y, como argumento, funge muy bien de excusa, porque el poder  necesita pretextos vendidos en bolsas de ideología y en cajitas desechables de convicción… 

Quería imaginarme a un personaje ficticio; un hombre sin mujer cuyo empleo consiste en sentarse en un escritorio durante ocho horas y obedecer a ciertas asignaciones razón de su puesto y de su sueldo, este hombre es de esos que se da cuenta del dominio económico, político, comunicacional y armamentista del mundo, él quiere llamarlos cúpulas, y como su delirio son los sonidos, sus cúpulas copulan. Esto le da algunos hijos y algunas víctimas, nace el narcotráfico, el contrabando, la delincuencia y la pobreza, entre otros. Hace unos años este hombre decidió mudarse a un país de una sola cúpula, la política, una matrona cuyos hijos están a su merced. Al hombre siempre le gustó Aristóteles y quizás por eso prefirió estar donde la política controle todo. Pudo corroborar en esta nueva etapa de su vida cómo la propaganda imponía al sugerir y cómo el dinero fluctuaba a razón de las armas. Se dejó seducir por la palabra y empezó a ver necedades en las necesidades. El tiempo pasó y volvimos a su presente. Ahora no le quita los ojos de encima a su compañera de trabajo, un plácido ser que baila en sus ojos con apenas caminar, un deseo de verla más allá de las palabras, quiere piel, quiere cuerpo, se humedece los labios con el simple pensar, un sentir verdadero, así lo llame sentimiento. Esta mañana despertó con su nombre, lo pronunció al viento, lo susurró al humo del café, lo vio en su sonrisa frente al espejo. Le habló al llegar y se derrumbó en gran descontento. Le comentó a modo de iniciar un buen tema: la gente exagera en sus inconformidades, y la mujer lo detuvo, lo calló, y a modo de desahogo dijo: ¿exagera? ¿Acaso crees que las necesidades son una necedad? ¿Crees justo que todo se controle mediante el poder político? ¿Crees que en la actualidad hay algo de Aristóteles en la matrona? ¡Por favor!
 
Y por favor fueron las dos palabras que me recordaron la película del champú…

Thursday, March 27, 2014

La sublime reciclabilidad del pretexto…


Una palabra está mal dicha hasta que es aprobada para que exista, eso nos pone a maldecir mucho últimamente… se dice que el tabique está relacionado a la construcción y que, como muchísimas palabras de la lengua, viene del árabe… y ya para concretar materiales, pues nos sirve de apoyo para dividir espacios, pero sin la misma calidad que un muro real precisa para llamarse como tal. El pretexto sirve para tabicarnos, para crear divisiones débiles entre lo cercano y lo inminente, así va pasando el tiempo, al cual llaman cíclico por poder regresar a un mismo punto; y con un par de vivencias y un poco más de edad; es posible que nos tabiquemos de nuevo. Muy usado por cierto… ¿pero por qué? Será para repetir el ciclo, usando un poco de poesía; para prolongar el tiempo. Hay situaciones con ópticas similares, por ejemplo mientras se espera en una cola, la cual es siempre innecesaria y no obstante conveniente… ¿pero por qué? Porque prolongar el tiempo justifica a los pretextos. Simbióticamente. Mutualmente…  Sabemos que quien espera desespera tanto como con la excusa, que quien explica confunde cuando no convence, que cuando no lo logra ofende… ¿pero por qué? Porque prolongar el tiempo da poder así sea con pretextos, porque pretextar prolonga al tiempo del poder, porque al poder, al poder hay que prolongarlo y pretextarlo también…

Monday, March 17, 2014

Piece


Paz en inglés también suena a pieza y pieza en español también es una canción, ésta a su vez es parte de un recital y con letras incluso se espera ovación… Queremos paz y queremos aplausos: la paz es el camino, ¿no? Bueno; he ahí la cosa, que no sé si pueda fungir de pieza, ¿hasta qué punto hablamos de paz y no de sumisión? Los organismos se engrasan con estos aceites nuevos que se recitan en fotos y redes sociales, los argumentos se han puesto muy resbalosos, de ahí que los líderes caen, quizás por petróleo; la economía se basa en piedras de aceite, pero como pensamos comestibles, la disidencia se avinagra… vienen tiempos de reciclaje y por lo tanto todo sirve y se rescata, las tres erres para seguir pretextando. Toda confrontación desea a un vencido, pero nadie tiene la valentía de no sentirse ganador… Se pujan lombrices de inconformidad pero que sea otro quien se arriesgue. La lucha se filtra por falta de mantenimiento en las vías, el mensaje medio llega y medio se pierde; la confusión por lo visto convence y muchos regresan a sus butacas a seguir viendo el show… Al final todos comentan, aprueban; desaprueban, los tiempos perfectos incluso condenan: ha pasado, pero había podido no pasar… A nadie le gustó el sumiso, ni el que se rindió, pero la paz eso – leí – aceptar que no se tiene la razón…

Wednesday, March 12, 2014

Ganado perdido


Sí, suavemente, así van mis labios alrededor de tu cuello, oyes de cerquita mi respirar así como también sientes mi corazón en tu espalda, sabes que acelero y qué acelera… Disculpe, ¿qué número tiene? no, hoy no dieron números, orden de llegada y tengo más de veinte adelante, ¿y cree que alcance? bueno, ya estamos aquí… Dónde me quedé, ah sí, acelero y acelera, te das la vuelta, quieres decir algo pero prefieres decirlo con tu cuerpo, levanto los brazos… ¿Tiene rato aquí verdad? por qué lo dice, es que lo vi estirándose, Sí, si tengo… Es tu turno y ahí empiezas a hacer de las tuyas con tus manos… Disculpe, veo que no me va a dar tiempo si sigo aquí esperando, ¿me puede cuidar el puesto? Claro Señorita – y así la imaginación se me fue cuando llegó la realidad que menos esperaba. Soñar no cuesta nada y más mientras espero, ahora me tocará hablar con el señor de atrás que desde hace rato quiere como buscar conversación – ¿Primera vez que le toca? sí hijo, me llamó la atención que lo veía sonreír mientras la muchacha de adelante se veía bastante estresada, sí, tenía otra diligencia aparte de esta cola, quizás por eso es mejor cuando dan números, y sin embargo, con lo del número parecemos ganado, bueno, de alguna forma de eso se trata el orden social ¿no? Haber evolucionado para convertirnos en el ganado que explotamos, mire puede ser, y será por eso que algunos abogan por el caos, lo irónico es que esto ya es bastante caótico. Mala gestión, ¿y cuál fue la buena? dígame usted que ha vivido más, no sabría decirle porque ahora que lo pienso, lo caótico, como usted dice, siempre ha estado; posiblemente no por colas, pero sí por alguna otra razón, no recuerdo época en la que no me quejara y no recuerdo pasado que no haya sido mejor, hay un nombre para eso, sí, y por lo menos no es un número aún. Por cierto ¿en qué pensaba? En que ojalá la imaginación se hiciese realidad de vez en cuando, en que eso de que si lo puedes imaginar lo puedes realizar no se me da muy bien, ¿y por eso se reía? No sabía que me reía pero sí; luego de un choque con lo real y luego de aprender a causa de ello, es mejor sonreír aunque el pasado haya sido mejor y aunque sepa que me voy a seguir quejando. Hay quienes lloran, bueno, hay quienes el pasado no les sonrió tampoco…

Tuesday, March 11, 2014

Quinientos…


¿Qué es un ciclo? El portal definición punto de lo define como cierto periodo temporal que, una vez finalizado, vuelve a empezar. También se trata de la secuencia de etapas que atraviesa un suceso de características periódicas y del grupo de fenómenos que se reiteran en un cierto orden… eso a grandes rasgos… dos amigos debatían como actividad lúdica que sugiere catarsis: antes aquello para ahora esto, los podía que fueron pude y que ahora son no puedo, el paso de la exigencia a la petición; exhortamos, se dice mucho en estos días… paseaba una muchacha muy bonita y la plática cambió de tema, hablaron más los ojos mientras el tongoneo acontecía… volvimos al debate, grandes pensadores se nombraron, tanto análisis para llegar a meras citas cuyo peso pareciera haber pasado, una versión light de lo que fueron grandes estudios: escuelas económicas, hoy hay de todo un poco, gente sin capital repudiando a un socialismo que quienes lo siguen, siguen pensando a lo neoliberal, es aburrido, todo indica que nos limitamos tú a ver todo mal donde yo quiero ver todo bien, al final nuestros líderes no se pelean como acabamos de hacerlo nosotros, el café nos cayó mal por no haber callado a tiempo, ahora sentados frente a frente, ya de regreso a la oficina, decidimos por hoy no hablarnos… Me quedé pensando en la muchacha, falda larga, atractivamente larga, raro, raro para nosotros que disfrutamos el desnudo. Retomando el tiempo de los recuerdos y las referencias, el de nuestros abuelos fue duro, si seguimos subiendo por las ramas del árbol familiar, con seguridad encontraremos un inmigrante, somos un pueblo joven, hubo guerras de cuerpo a cuerpo, y la dificultad fue legada a muchos de nuestros viejos, los últimos trabajaron duro para que nuestro paso por la vida sea un tanto menos severo, nosotros, que estamos tan al día con las globalidades, posiblemente haremos de nuestros pequeños nuevos pensadores, los nuevos últimos serán como los antiguos dandis, sabían mucho pero hacían poco, ya hay algo de eso actualmente, por eso mi amigo y yo debatíamos, ambos asalariados con la misma tarifa; ambos premiados por la obtención de un título universitario, que no es más que el modo actual de lo nobiliario. De hecho, algo así leí por ahí; nobles sin fortuna que se sientan detrás de un escritorio a cambiar el curso del mundo, la república no es monarquía, pero sí que se mantienen aun esas Cortes… Pasó la jornada, y con ésta también pasó la rabia, nos fuimos por unos tragos, y quién sabe, también podríamos toparnos con otras faldas para admirar y fantasear…

Thursday, March 6, 2014

La declaración del Presidente…


En vista de los tantos problemas y patrañas que han venido surgiendo por parte de los partidos políticos, hemos decidido, por unanimidad, convocar a La Asamblea Constituyente, para que delibere junto con el pueblo la nueva propuesta de elección presidencial… luego de eso llegaron los infortunios, se decidió acabar con las cúpulas, pusieron a la voluntad de un programa computarizado la elección del Presidente, y así fue, hace ya unos meses, después que me declararan el divorcio, esa misma tarde mientras asimilaba la buena nueva muy pero muy mala, usted ha sido electo Presidente de la República… no sabía qué hacer, quería encerrarme en algún cuarto de esta casa a llorar, a recordar, a hacer lo que muchos hacen cuando están tristes; cuestionarse, darle una bofetada al orgullo, humillarse, llamar para que te traten mal, rogar y arrastrarse y luego negarlo ante los amigos; eso quise, y estaba por empezar a hacerlo, iba a comenzar por el teléfono, pero tenía demasiadas llamadas, tantas que el aparato colapsó. Miles de felicitaciones, de apoyo desconocido que según, siempre estuvo ahí. Hasta ese miembro de la familia que no me hablaba, hasta ese – esa – me llamó… Me tocaron la puerta del cuarto, el timbre de la casa, ya el callejón donde vivía estaba lleno de periodistas de todos los canales, y bueno, así fue, el nuevo presidente del que habían recién prescindido como amante, como compañero. Me pedían sonreír y me pedían unas palabras, ya portaba unas pocas lágrimas que nunca pude terminar de llorar, creían que era por la emoción, como si esto yo lo pedí, como si yo era de esos ciudadanos comprometidos con alguna causa, no, yo estaba armando mi nuevo hogar – el que nunca estrené – ése por el que pedí aquel crédito más aquellas deudas. Me consiguieron un saco, entraron a la casa y me llevaron casi obligado. A todos los conocía de vista, claro, eran los aun ministros y diputados, todos a mi alrededor, hablando entre sí y conmigo, al mismo tiempo, yo ni entendía, empecé a decir que si y que no según el tono en que lo preguntaban. Fui al baño, obviamente no sabía donde quedaba, me senté un rato, le escribí a un amigo, estaba en línea, pero no conmigo, no sé, siempre pensé que entre él y mi mujer algo surgiría, eran como parecidos, eso me carcomía, pero me tocaron la puerta, Presidente, hay que revisar los convenios… Empezó mi gestión, curiosamente los malos no lo eran tanto, resulta que había muchos de esos: memorandos de entendimiento, y sí, pues nos entendíamos muy bien con el supuesto enemigo, con todo el mundo en realidad, la crisis, bueno, era inevitable, todos aquí querían algo y presionaban por ello, al final tenía que ceder, que si este está con no sé quién, que si aquel maneja tales consorcios, este otro es el socio en secreto del que se la pasa criticando, y al final pues, todo el mundo estaba conectado, como los seis grados de separación, así, unos con otros, tal cual, entre todos, defalcaron al Estado… Yo me excluyo, pero no por honesto, no, con los días empecé a darle trabajo a los amigos, incluso a ése, al que se quedó con mi mujer, puse a muchos en muchos cargos, pero a ninguno lo puse de jefe, eso sí lo tenía claro, si los quería ayudar, no podían estar a la cabeza de algún instituto, habría caído en nepotismo. Viajé, hice contactos, hasta traje al país la banda que tanto me gustaba, olvidé decirles que era músico antes de ser Presidente, pero no viene al caso, ustedes me están juzgando por otros cargos, yo no tuve la culpa, la culpa la tuvo el Parlamento, fueron ellos quienes eligieron al presidente al azar – con un programa de computadora – yo qué iba a saber, ese día me enteré que me divorciaba, que me dejaban por un amigo… y bueno, ya destituido pues, no tengo más qué declararles, estar repitiendo este cuento cada mes es fastidioso, como fastidioso es también que la gente me señale, yo siempre quise ser famoso, pero por músico, no por corrupto…