miércoles, 4 de mayo de 2011

Cuando Escribir no es un oficio pero sí una necesidad…


La página en blanco suele aliarse con las obligaciones del amanecer y de la noche, y también con las noticias y los medios de masas. Esto proclama una victoria inevitable de la rutina sobre el delirio de las letras que se amontonan, o más bien desean amontonarse; sobre el papel para esperar ser leídas…

La búsqueda de lo que se quiere decir y no se dice, de lo que se quiere escribir y no se escribe; se convierte en una especie de resistencia que invoca, o tal vez evoca; un placer que no atisbo describir…

El tiempo, imparcial en estos casos, no ayuda y ni deja de ayudar; a veces el hecho de tener tiempo puede muy bien alejar al delirio de las manos o de la boca, y esconderse entre recuerdos o meras divagaciones dentro de la mente. La falta de tiempo puede hacer que las manos funjan de trampolín hacia la página que espera ideas; lo malo es que muchas veces albergamos delirios muy astutos y se saltan el orden en que deben salir del tormento de quien escribe, haciendo que lo expuesto no coincida con lo que se pensaba exponer…


Tal vez por eso cada escritura, por llamarla de algún modo, es una muestra necesaria de resistencia hacia el imperio de las obligaciones y a su sede principal llamada rutina

8 comentarios:

  1. Me sorprendo al leer este post, porque así me ha ocurrido. Allí está la idea, fija y fuerte en un concepto que parece estar claro solo en la mente. Luego, en una pausa inadvertida de la rutina "que no deja tiempo para escribir", sale algo, se publica rápidamente en algún blog o medio virtual. El resultado casi siempre no coincide ni con la mitad de lo pensado... En ocasiones lo escrito termina es una pequeña pieza agradecida por muchos. Allí es cuando digo que en mis pausas he escrito mejores que cosas que en el amanecer o en el ocaso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El pensamiento no avisa con aticipación, eso es lo sublime de inspirarse...

      Gracias por el honor
      Saludos en letras ;-)

      Eliminar
  2. Gracias por hacerme llegar esta entrada a través de twitter, me gustó mucho leerla.
    Me recuerda de algún modo a una que tengo programada para dentro de dos semanas y que habla de todas esas cosas que se alían para que no tengamos tiempo de escribir... efectivamente: parece que todos pasamos por los mismos trances cuando tratamos de saciar esta necesidad de la que hablas en tu post :o)
    ¡Saludos y duro con ello!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti por el honor; por saberlo y saberte ;-)

      Eliminar
  3. Creo que a todos los que nos gusta escribir, independiente de qué y si bien o mal, nos pasa lo que describes.
    Yo siempre ando con una libreta y un lápiz porque puede ocurrírseme algo en cualquier parte y a cualquier hora y no lo puedo dejar ir, tengo que escribirlo antes de que se me olvide.
    Y eso nos pasa a todos los "escritores" por lo que veo.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La palabra escrita es refugio para el pensamiento. Al leer, ese pensar viaja de mente en mente, de alma en alma; es otro arte. Por eso gracias siempre y cada vez. Siéntete bienvenida cuando gustes...

      Saludos en letras; es un honor...

      Eliminar
  4. Hacia mucho tiempo que no te leia este post en particular siempre define a quienes tenemos la necesidad de expresarnos, sabias que esto es un simdrome existe, lo lei en san google...jejejeje, pero una vez lo vences todo fluye...saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Seguramente, por ahí encontré una página sobre las fobias, y existe una hacia la poesía (Metrofobia)

      Estoy por decir en algún post que "todo parece y padece, un tema de explicarnos con patologías"

      Sentir no siempre aparenta ser regular (para algunos) ;-)

      Un honor. Saludos en letras

      Eliminar

Gracias por tu visita y tu huella...