jueves, 26 de enero de 2012

No sólo bastan palabras que sobren…


De la incertidumbre se beben sorbos de tristeza en vasos desechables, esos mismos que se insiste en desarrugar y volver a usar. La rabia la portan las manos y la temperatura del cuerpo: es justo ser cuestionado, es justa la verdad que no se cree; ¿Pero qué tan justo podría ser el adjudicarle actos propios a quien es objeto de la objeción?

Si la duda lleva implícita una confesión, entonces habría que cuestionarse al cuestionar.
¿Pero quién lo aprende?
¿Quién lo enseña?
¿Cómo se asume la responsabilidad de dudar de algo, de alguien?

No sólo bastan palabras que sobren…

jueves, 19 de enero de 2012

Sumas y restas


El deseo de la piel suele ser un tema de aritmética; pretensiones de suma y resta para saciar ilusiones de inclusión. Mejor que personas y cosas, es sumar y sumarse momentos… 


martes, 17 de enero de 2012

Divagando Derecho…


Cuando el artículo 127 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela contempla que: “toda persona tiene derecho individual y colectivamente a disfrutar de una vida y de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado;” resulta necesario llevar este derecho a la visión que alberga la ley especial; en este caso: La Ley Orgánica del Ambiente, la cual describe, además de la reafirmación de lo ya enunciado en su primer artículo; la definición de un “ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado” como un momento, pues la explicación se hace lectura “cuando los elementos que lo integran se encuentran en una relación de interdependencia armónica y dinámica que hace posible la existencia, transformación y desarrollo de la especie humana y demás seres vivos.” Posteriormente se menciona a la corresponsabilidad como uno de los principios en la “gestión del ambiente;” término también explicado en la ley.

Es de entender entonces que la gestión del ambiente es responsabilidad del Estado y de todas esas personas que, según lo extraído de la constitución, tienen la facultad de exigir este derecho; que a su vez la ley especial también lo adopta como deber. En otras palabras: el derecho que toda persona tiene al ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado, lleva consigo el deber que incluso, es un principio en la gestión del ambiente, siendo así corresponsable El Estado…

En ponencia publicada por Vitales.Net del VIII Congreso Venezolano de Derecho Ambiental, aparece el ya varias veces citado derecho como derecho-deber; además de ofrecerlo a la percepción como derecho humano, el cual “consagra expresamente el derecho a acceder a los órganos jurisdiccionales para hacer valer sus derechos en caso de ser vulnerados.”

La Defensoría del Pueblo publicó una nota informativa sobre su participación en el IV Taller Legislativo Ambiental, organizado por la Consultoría Jurídica del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente. La nota lleva como título: “Derecho a un ambiente sano, seguro y equilibrado.”

En una pretensión de síntesis, se puede escribir entonces: que el derecho a un ambiente sano, seguro y equilibrado es un derecho humano, individual y colectivo. Es un derecho que también es un deber; individual, colectivo y con la corresponsabilidad del Estado, el cual ha de ser promovido por la Defensoría del Pueblo entre otros que, también según la constitución; tienen que estar a disposición de ese pueblo…

jueves, 12 de enero de 2012

Somaré


Solíamos pelear tanto para poder sonreírnos los acuerdos. Todavía no olvido los pasajes del odio al sexo y de los gritos al silencio. Es extraño extrañar malos momentos, pero qué buenos resultaron siendo. Recuerdo esos muros del sentimiento al entendimiento, decíamos que la distancia era dada por el miento; por eso si queríamos sentir y entender, teníamos que dejar de mentirnos. No son tan malas las medias verdades cuando se dicen a los adentros, no por callar otorgamos; sino que era mejor para el reto ajarse con aquellos verbos; esos que podía llevarse el viento. Era mentir como recurso para descansar en la verdad que éramos…

Te preguntarás por qué todavía vengo: no por venganza, más bien por compartir los pensamientos. Me dejaste momentos que sabías que no íbamos a vivir, ahora hablo para dejarlos salir y ver cómo hago con ellos. Estamos en un tiempo crucial para el país pues nos han hecho creer que ordenamos. Yo lo creo. Al fin y al cabo la política puede ser como la industria del cine; los políticos, actores favoritos: los ves de buenos en una película y en la siguiente son malos, mueren en alguna escena y reaparecen bien vivos en la película nueva, hacen producciones millonarias para verse enemigos y después se estrena alguna historia para observarlos de amigos. Visto desde un televisor, un político también es actor, estrella incluso; se hace famoso más allá del territorio. Siempre nos fascinó el cine, lo amábamos, lo criticábamos; lo comparábamos con nuestra vida y nuestras vidas…


De vez en cuando despierto con esto y he venido a traértelo; a decirlo: nunca me explicaste cómo poner en marcha aquel plan del libro, cuando lo recuerdo no lo entiendo; “la gente sólo ha aprendido a comprender el hambre por la comida y es de las que menos se cubre en el mundo; así como el ingreso económico.” Yo sigo sin dar con la respuesta de tus pistas; “hay que enseñarle a la gente a identificar el hambre.” Repetías: “hay hambre de lectura pero no se sabe que se calma con libros, hay hambre de solidaridad pero creemos poder menguarla con individualismo, muchos mueren a falta de bondad pero con maldad tranquilizan el vacío.”Ni el cine, ni los políticos, ni la gente, ni tú; me han dado entendimiento, y no miento cuando lo digo; mucho menos ante estas flores blancas y esas dos fechas tuyas por lo que ya no somos…